Tras 19 días de movilización de cívicos y organizaciones de la sociedad, Evo Morales renunció a su cargo de Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia y el anuncio público lo realizó desde Chimoré, en el trópico de Cochabamba.

“Estoy renunciando para que nuestros hermanos dirigentes no sigan (siendo) perseguidos. Lamento mucho este golpe cívico. Quiero decirles hermanas y hermanos la lucha no termina acá. Vamos a continuar con esta lucha por la igualdad por la paz”, dijo.

Varias ciudades capitales llevaron adelante un paro indefinido por el presunto fraude en las elecciones del 20 de octubre lo que derivó en fuertes enfrentamientos entre la gente que bloqueaba en las ciudades y gente afín al MAS.

Morales atacó a Carlos Mesa y Luis Fernando Camacho y los acusó provocar la quema de las casas de los diputados del MAS, de autoridades de Gobierno y de su hermana en la ciudad de Oruro. “Si quieren, quemen mi casa, no la de mi familia. No se metan con la familia”, indicó.

Además dijo que no robó recursos del Estado. “No he robado a nadie. Si alguien piensa que he robado, que muestre una prueba. Si piensan que no he trabajo, vean las miles y miles de obras”, afirmó.

Morales renunció el mismo día en que la Organización de Estados Americanos (OEA) hizo público un informe preliminar de la auditoría de las elecciones del 20 de octubre y recomendaron anular las elecciones por la gravedad de las denuncias recibidas y los hallazgos realizados.

“En los cuatro elementos revisados (tecnología, cadena de custodia, integridad de las actas y proyecciones estadísticas) se encontraron irregularidades, que varían desde muy graves hasta indicativas. Esto lleva al equipo técnico auditor a cuestionar la integridad de los resultados de la elección”, indica parte del informe preliminar.

Radio Fides/La Paz