El informe presentado este miércoles por la misión de observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA) volvió a recomendar la realización de una segunda vuelta en Bolivia, aunque la diferencia entre Evo Morales y Carlos Mesa sea superior al 10 por ciento ya que la diferencia será ínfima.

El jefe de la Misión, Manuel González, indicó en la lectura del informe que los resultados de una elección deben de “ser creíbles y aceptables para toda la población, no solo para un sector”.

“En estos momentos, con 96,78% de las actas computadas, el cómputo definitivo marca una diferencia de 9,48% entre los binomios más votados, lo que de mantenerse significaría una segunda vuelta. En el caso de que, concluido el cómputo, el margen de diferencia sea superior al 10%, estadísticamente es razonable concluir que será por un porcentaje ínfimo. Debido al contexto y las 5 problemáticas evidenciadas en este proceso electoral, continuaría siendo una mejor opción convocar a una segunda vuelta”, sostuvo.

Según la Misión toda elección debe regirse por los principios de certeza, legalidad, transparencia, equidad, independencia e imparcialidad, sin embargo, “la Misión pudo constatar que varios de estos principios han sido vulnerados por distintas causas a lo largo de este proceso electoral”.

“Asimismo, todo resultado electoral debe proveer la posibilidad de ser apelable. La MOE (Misión de Observación Electoral) tiene dudas serias sobre si en este proceso existen las garantías para poder recurrir actos y resultados por parte de la autoridad electoral”, manifestó.

Por otra parte, González dijo que es particularmente alarmante la renuncia del vicepresidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Antonio Costas Sitic, quien señala como motivo de su separación: “la desatinada decisión de la sala del Tribunal Supremo Electoral de suspender la publicación de los resultados del sistema de transmisión de resultados preliminares electorales-TREP” que “derivó en la desacreditación de todo el proceso electoral, ocasionando una innecesaria convulsión social”.

“La renuncia del vocal Costas debilita aún más la institucionalidad electoral. Por un lado, aumenta los niveles de desconfianza. Por otro, podría afectar el funcionamiento del tribunal, que deberá operar con dos posiciones vacantes en su pleno hasta que tengan lugar nuevos nombramientos”.

Para la Misión el clima de polarización, la desconfianza en el árbitro del proceso electoral y la falta de transparencia de su accionar, así como la inequidad en la contienda y lo ajustado del desenlace de los comicios, han generado una alta tensión política y social.

Radio Fides/La Paz