Once millones de dólares es lo que pretende obtener del Estado colombiano el empresario venezolano Ricardo Albacete, dueño del avión en el que viajaba el club de fútbol Chapecoense que se estrelló hace poco más de dos años años en La Unión, Antioquia, y dejó como saldo un total de 71 víctimas mortales.

Reclama, y por ello instauró una demanda ante el Tribunal Superior de Cundinamarca, que la Aeronáutica Civil (Aerocivil) cometió irregularidades al dejar ingresar la aeronave al país, pues no tenía los permisos necesarios para volar, y desestimó que la falta de combustible fuera la causa del accidente.

Otra razón por la cual Albacete tomó la decisión de querellarse contra la Nación es porque hasta la fecha no ha recibido indemnización por parte de las aseguradoras.

Esta semana se suspendió por tercera vez una audiencia de conciliación entre las compañías de seguros y la aerolínea Lamia, en un proceso que se delata desde noviembre pasado y en el cual el propietario de la aeronave exige 13 millones de dólares.

Además de pedir que se reabra la investigación, argumentando que existen contradicciones en el informe final del accidente de la Aeronáutica Civil, Albacete señaló que la controladora del aeropuerto de Rionegro dio malas instrucciones que, sumadas al actuar temerario de la tripulación, causaron el accidente.

En entrevista con Noticias Uno, el dueño de la aeronave siniestrada (y otras dos que permanecen retenidas por las autoridades en Bolivia), explicó las maniobras equivocadas hicieron que se apagaran los motores.

“La aeronave tenía combustible, pero lo pierde en la operación irracional que hizo él (el piloto) haciéndole caso a la controladora de bajar rápidamente”, anotó.

La teoría que sostiene es que desde el aeropuerto confundieron al capitán, que si no se hubiera desviado habría podido planear y así evitar la tragedia.

BOGOTÁ, COLOMBIA/Agencias

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