El presidente venezolano, Nicolás Maduro, asumirá contra viento y marea este jueves un segundo mandato de seis años en medio del desconocimiento de la oposición y un amplio rechazo de la comunidad internacional.

Una situación calificada de «inédita» por analistas quienes advierten que «la soberbia» del gobierno acentuará «el aislamiento» y profundizará la crisis económica del país.

El «heredero político» del fallecido presidente Hugo Chávez (1999-2013) advirtió que «llueva, truene o relampaguee» hará cumplir la voluntad «del soberano» que lo reeligió con el 68% (algo más de 6 millones de votos) en las cuestionadas presidenciales del 20 de mayo, desconocidas por Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea y 12 países latinoamericanos.

Su juramento lo hará a las 10.00 8 (Misma hora en Bolivia)ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y no como lo establece la Constitución en la Asamblea Nacional, dominada por la oposición, que según el ente judicial se encuentra en «desacato» desde 2016.

Además, se producirá con el telón de fondo del Grupo de Lima -a excepción de México- que lo exhortó a no juramentarse y transferir al Parlamento, de forma provisional, el Poder Ejecutivo hasta que se realicen nuevas elecciones.

Una posición que acentuó la tensión a horas de la toma de posesión, y que provocó la reacción de Maduro quien dio un ultimátum de 48 horas al bloque para que rectifique. Para el internacionalista Félix Arellano, la comunidad internacional «está dispuesta a seguir presionando porque entiende que mañana no va ocurrir el proceso de cambio que requiere el país».

«Todo lo contrario se consolida el régimen que por otra parte está dando señales de un tremendo autoritarismo y eso agrava aún más la situación y obliga a la comunidad internacional y en especial al Grupo de Lima a ir más allá de lo que ha hecho hasta ahora», expresó.

Indicó que ante la «soberbia y agresividad» del gobierno, «el aislamiento se acentuará y la comunidad internacional tomará medidas más duras que muevan al gobierno de forma más contundente porque ya nadie cree que en los llamados a negociar».

CARACAS, VENEZUELA/Agencias

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