La Asociación Brasileña de Organizaciones no Gubernamentales (Abong) criticó el decreto del presidente Jair Bolsonaro que estableció controles sobre esas entidades y lo consideró como una amenaza a la democracia.

Mauri Cruz, titular de la Abong, afirmó que «nuestra preocupación no es sólo lo que ocurre con las ONG, sino con la propia democracia en Brasil». La sociedad civil tiene derecho a participar a través de las ONG sin «la tutela del Estado», agregó Cruz en una entrevista.

A poco de tomar posesión del cargo el flamante presidente firmó el decreto 870 en el que se determinaron nuevas funciones de la Secretaría de Gobierno.

Ese organismo que tiene rango de ministerio, y al frente del cual está el general Alberto dos Santos Cruz, tendrá que «monitorear» las actividades de las ONGs, según el decreto.

Mauri Cruz afirmó que tomó contacto con autoridades para plantear la necesidad de alterar esa resolución y aseguró que la misma es «inconstitucional».

SAN PABLO, BRASIL/Agencias

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