El Gobierno de EEUU informó este miércoles de que aumentó la presión para que el secretario general de la ONU, António Guterres, tome medidas contra diplomáticos cubanos y bolivianos que boicotearon con gritos y golpes una reunión sobre la situación de los presos políticos en Cuba.

La portavoz del Departamento de Estado de EE.UU., Heather Nauert, reveló este miércoles que el jefe de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo, se reunió el martes con Guterres.

En ese encuentro, Pompeo «condenó el indignante y perturbador comportamiento» que, a su juicio, mostraron una veintena de diplomáticos el pasado día 16, cuando con gritos y golpes sobre las mesas impidieron el normal desarrollo de un acto organizado en la ONU por EE.UU. sobre los presos políticos en Cuba.

Justo antes de reunirse con el jefe de Naciones Unidas, Pompeo dijo en una rueda de prensa que el intento de boicot de los diplomáticos fue una «rabieta infantil». Además, explicó que había escrito una carta a Guterres para «saber qué medidas tomará Naciones Unidas para responder a estas acciones y asegurarse de que no vuelvan a ocurrir».

La embajadora de EE.UU., Nikki Haley, envió otra misiva a Guterres esta semana para pedirle que obligue a las delegaciones de Cuba y Bolivia a pagar por los desperfectos causados y que tome medidas contra los individuos responsables como, por ejemplo, impidiendo su acceso a la sede de la organización.

Según Haley, la ONU informó a su país -como organizador del evento- de los daños causados en las mesas del salón del Consejo Económico y Social de Naciones Unidas y en los auriculares para la traducción simultánea.

NUEVA YORK, ESTADOS UNIDOS/Agencias