Las tensiones entre Argentina y Bolivia crecen pese al sigilo diplomático y la administración del presidente Mauricio Macri le advirtió a Evo Morales, de visita en Buenos Aires, que sea «prudente» a la hora de hacer declaraciones y que «evite entrometerse en temas de política local».

Lo informa este sábado el diario La Nación, justo cuando el mandatario de Bolivia se apresta a participar en un acto público multitudinario de la colectividad de su país en pleno centro de la capital argentina, que amaneció hoy adornada y con gradas en los alrededores de la Plaza de Mayo para un festejo por la diversidad cultural que se anuncia como masivo.

Según fuentes del gobierno argentino citadas por el periódico no hay conflicto con Bolivia, pero admiten, con marcada prudencia, «un tema de agendas distintas».

Otros funcionarios no ocultan su malestar por las acciones de Morales, que evitó encontrarse con el presidente Macri en esta visita a Argentina y ayer describió a Santiago Maldonado, el joven que respaldaba a la comunidad mapuche en sus reclamos y apareció muerto en un río de la Patagonia, como un «desaparecido».

La calificación resonó muy mal en la Casa Rosada -sede del gobierno argentino-, donde insisten que la Justicia determinó que su muerte fue accidental, aunque ocurrió en medio de una feroz represión de la gendarmería en una manifestación mapuche.

Morales fue distinguido ayer con el Doctorado Honoris Causa en la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET), la casa de estudios de los trabajadores del sindicato de encargados de edificios.

«Cuando el pueblo está unido, nada es imposible», afirmó Morales al recibir el galardón universitario. Además dijo tener «mucha confianza en los movimientos sociales» y reflexionó: «Habrá una arremetida del imperio norteamericano, pero lo importante es la unidad», indicó el diario Página 12.

La declaración coincide con la peculiar agitación social y sindical en Argentina, que acaba de decretar para noviembre la quinta huelga general contra el gobierno de Macri y su política económica.

BUENOS AIRES, ARGENTINA/Agencias