El papa Francisco recibió este sábado en audiencia, en el Palacio Apostólico Vaticano, al presidente de Bolivia, Evo Morales, quien participó en los últimos días de diversas actividades en la Santa Sede.

La conversación privada entre el Pontífice y Morales en el Salón de la Biblioteca duró 36 minutos. «Hermano Papa, gracias», dijo en el saludo el mandatario sudamericano al ingresar en la Sala del Trono. Y recibió un cálido «bienvenido», tras lo cual ambos se abrazaron, informó la Santa Sede.

A continuación, se sentaron en el escritorio de la Biblioteca y en el primer intercambio de ocurrencia graciosas, Morales le preguntó al Papa: «Cómo está el Mundial (de fútbol, NDR)?» y Francisco contestó, «veremos, Argentina …», antes de que Morales lo interrumpiera y subrayara que «de los cinco seleccionados sudamericanos, cuatro están calificados» a octavos de final (Argentina, Brasil, Colombia, Uruguay, con Perú eliminado).

Morales participó en el Vaticano el jueves del consistorio para crear nuevos cardenales y ayer estuvo presente en la misa papal en la Plaza de San Pedro, con los nuevos purpurados.

También encabezó la delegación que llegó a Roma para el nombramiento como cardenal del boliviano Toribio Ticona Porco, ex prelado de Corocoro.

Al final de la entrevista de este sábado, a puertas cerradas, la delegación boliviana, compuesta por nueve personas, fue presentada al jefe de la Iglesia Católica. Entonces se produjo el tradicional intercambio de regalos.

Morales le dio al Pontífice una gran fotografía de Francisco, tomada desde abajo con un impactante cielo azul de fondo, abrazando a un niño con un sombrero nativo de largas plumas.

«Esta es una foto de su visita a Bolivia», explicó el presidente. «Ah, mira, qué hermoso!», comentó Francisco en español. El segundo regalo, contenido en una caja cubierta con tela, era un artesanal tablero de ajedrez de madera realizado por indígenas. «Este tablero de ajedrez fue hecho por artesanos bolivianos», explicó el presidente, ante la atenta y cálida mirada del Papa.

A su vez, Francisco le entregó el medallón del Angel de la Paz. «Este medallón fue hecho por un artista romano del siglo pasado -explicó el Pontífice-, es el Angel de la Paz que lucha y encierra el demonio de la guerra y alienta conversaciones de paz entre los países».

Al final, cuando se despidieron, los dos se abrazaron de nuevo, informó el departamento de Comunicación de la Santa Sede.

 

EL VATICANO/Agencias

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