El sociólogo, Carlos Mendoza. (Fides)
El sociólogo, Carlos Mendoza. (Fides)

El sociólogo, Carlos Mendoza, quien es parte de la Organización No Gubernamental (ONG) Belga “Centro Tricontinental”, aseguró al portal de radio Fides que Bolivia “ha pasado a ser un nuevo país” lo que en términos coloquiales podría llamarse “la Bolivia 2.0” porque es otro país, luego de redefinir no solo su Constitución Política del Estado (CPE) sino de modificar las reglas de juego.

Mendoza, quien también tiene estudios en filosofía, identificó dos elementos que lleva a Bolivia a ser otro país: por un lado está el reconocimiento de las 36 naciones y el reconocimiento de la autonomía indígena.

“Esto redefine el Estado tal cual fue concebido en occidente, en occidente el Estado es el contrato social entre individuos y no se contempla el contrato social entre naciones que históricamente fue reducido a clase social campesina y ahora recuperan toda su diversidad y transversalidad y recuperan su capacidad de autonomía,  de gobernarse y de participar del poder, esto hace que Bolivia sea otro país”, sostuvo.

El analista, que llegó al país por unas semanas, destacó también que no se debe olvidar que la Constitución fue firmada por la oposición que en un principio no tenía esa intensión, que además se le pidió que incluya sus demandas que están plasmadas en la Ley de leyes como ser los dos mandatos y la autonomía departamental.

En su criterio, cuando occidente concibe los estados lo hace en forma de estratos donde se tiene por encima a una elite en el poder y una serie de clases sociales que responde a la misma. “Cuando se reconoce la autonomía de las naciones se quiebra esta visión estratificada del poder de estratos horizontales (…) entonces se quiebra la lógica del poder, resulta que la élite tiene que dejar a la nación espacios de poder y la nación recupera espacios de poder, en el caso boliviano en el marco de la nueva Constitución”, aseveró.

Según el entrevistado, lo que ocurre es que se está rearticulando “nuestro tejido social” en base a un nuevo Estado, proceso que será largo y problemático, que genera fricciones y mucha polarización en el país.

“Mucha gente dice pero hay racismo, no es que sea exacerbado al racismo como mucha gente cree, sino que el indígena está volviendo a ser él y está tratando de tú a tú a los otros, entonces esto es percibido como un atrevimiento. Estamos redifiniendo, estamos volviendo a conocernos y cediendo espacios para que en este nuevo estado haya espacio para todos”, apuntó.

Cree que una parte de la población boliviana va morir enojada y que no va entender este proceso ya que cada que Bolivia ha tenido giros hay una parte de esa generación que ha muerto enojada.

Explicó que la sociedad occidental que se definió después de la Segunda Guerra Mundial “se está derrumbando bajo nuestros ojos” y los sucesos que se viven en el mundo son producto de un reajuste pues están brotando nuevos horizontes ontológicos, nuevas propuestas y formas de articulación social.

Sin embargo aclaró que Evo Morales, en este proceso, no es más que “al que le tocó” ante a la demanda histórica de redefinir el Estado. “A él le tocó llevar las riendas”, aseveró.

LA PAZ/Fides

GMR

 

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