Roberto Ampuero será ministro de Relaciones Exteriores de Chile a partir de este 11 de marzo. (Emol)
Roberto Ampuero será ministro de Relaciones Exteriores de Chile a partir de este 11 de marzo. (Emol)

En horas de esta mañana, su nombre estaba sonando fuertemente como parte del nuevo gabinete de Sebastián Piñera, y así fue confirmado por el propio Presidente electo este martes: el escritor Roberto Ampuero será, a partir de este 11 de marzo, el ministro de Relaciones Exteriores de Chile.

Se trata, ciertamente, de un nombramiento bastante sorpresivo y el que más ha llamado la atención de los medios y expertos. Hablamos de un cargo que, según se rumoreaba en días anteriores, podía haber sido ocupado por personalidades como Hernán Larraín, Felipe Larraín o Alfredo Moreno, quien ya se había desempeñado como canciller entre 2010 y 2014.

No obstante, el nombre de Ampuero no es lejano a la centroderecha, puesto que ya formó parte del primer Gobierno de Sebastián Piñera, primero como embajador en México y luego como ministro de Cultura entre julio de 2013 y marzo de 2014, cuando reemplazó en el cargo a Luciano Cruz-Coke. Y si bien no milita en partido alguno, es sabido que el escritor tiene una cercanía con Evópoli.

Ahora, deberá encabezar uno de los ministerios más estratégicos del país, por lo que su designación sorprende considerando su poca experiencia en el mundo diplomático, más allá de su paso por la embajada en el país norteamericano. No obstante, su nombre es conocido a nivel internacional gracias a su trayectoria literaria, participando en diversas instancias de diálogo en el extranjero.

Pasado comunista

Roberto Ampuero Espinoza nació en Valparaíso el 20 de febrero de 1953. En su juventud, fue miembro de las Juventudes Comunistas, lo que lo llevó a exiliarse del país tras el Golpe de Estado de 1973, llegando primero a la República Democrática Alemana y luego a Cuba, país donde estudió Licenciatura en Literatura Latinoamericana en la Universidad de La Habana.

Fue durante su paso por la isla donde empezó su proceso de cambio ideológico. Según él mismo ha relatado, se desencantó de la realidad cubana tanto en el ámbito político como social, sobre todo en lo relativo a la “falta de diálogo” entre Gobierno y opositores.

Así, en 1978 renunció a su militancia comunista y regresó a la Alemania Oriental, cruzando el muro en 1983. En todos estos años, experimentó un cambio hacia el liberalismo, lo que ha quedado plasmado en sus obras literarias y columnas. “Dejé de ser comunista porque empecé a desear democracia y libertad”, dijo en una entrevista a La Tercera.

Posteriormente, en 1993 volvió a Chile, donde se quedó hasta 1997, teniendo pasos itinerantes por Suecia, Estados Unidos y México. Paralelo a eso, ha desarrollado una prolífica carrera como escritor, con más de 15 novelas, destacando su texto autobiográfico “Nuestros años verde olivo” y la serie de historias policiales del detective “Cayetano Brulé”.

Los desafíos del nuevo canciller

El primer y principal desafío que tendrá Roberto Ampuero como canciller comenzará a los pocos días después de asumir la cartera, cuando se lleven a cabo los alegatos orales en el marco de la demanda marítima presentada por Bolivia contra Chile ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La Haya, entre los días 19 y 28 de marzo.

Es por eso que el nuevo ministro deberá iniciar desde ya las reuniones de planificación junto al canciller Heraldo Muñoz y el equipo liderado por el agente Claudio Grossman, quien ya fue confirmado en el cargo por el Presidente electo, Sebastián Piñera.

En esa misma línea, será el encargado de liderar la delegación chilena durante la lectura de la sentencia de la Corte, la cual está estimada para fines de 2018.

Por otro lado, el otro desafío que tendrá adelante el nuevo canciller será continuar con el liderazgo mostrado por Heraldo Muñoz en la región respecto a la crisis venezolana. Se espera que el rol de este nuevo Gobierno sea aún más alineado con la oposición al Gobierno de Maduro, por lo que será importante ver las participaciones de Ampuero en instancias como la OEA y el Grupo de Lima.

Tomado de Emol

GMR