Manifestantes a favor de Alberto Fujimori. (Aurora)
Manifestantes a favor de Alberto Fujimori. (Aurora)

El jueves pasado, cuando Pedro Pablo Kuczynski (PPK) se libró de su destitución gracias a 10 imprevistos votos de fujimoristas disidentes, muchos pensaron que había detrás un pacto para indultar al autócrata. Pero el Gobierno peruano lo negó rotundamente.

Solo tres días después, la concesión del perdón presidencial a Alberto Fujimori, el hombre más odiado –y más amado por muchos- de Perú desató una enorme crisis política en la que hubo manifestaciones cerca del domicilio del presidente y acusaciones de “traición a la patria” de personas como Verónika Mendoza, líder de la izquierda y clave para el ascenso de Kuczynski al poder.

Todo fue una negociación secreta de alto nivel en la que se intercambió la salvación del presidente por el indulto del autócrata.

Kuczynski estaba a punto de ser destituido por “incapacidad moral” por su implicación en el caso Odebrecht, ya que una de sus empresas asesoró a la multinacional mientras él era ministro de Economía. La maniobra para derribarlo fue diseñada por Keiko Fujimori, la hija mayor del autócrata.

Pero Kuczynski , angustiado, puso a su gente a negociar a dos bandas. Por un lado, sus ministros prometieron a los diputados fieles a la izquierdista Mendoza que nunca se concedería el indulto y les pidieron apoyo para evitar que el poder cayera en manos de los fujimoristas. Pero mientras lograba así los 10 votos de Mendoza que necesitaba, por otro lado negociaba otros 10 con Kenji Fujimori y otros fieles al patriarca, que lleva meses presionando para salir de la cárcel en la que llevaba 12 años.

La política peruana y la familia Fujimori son tan extrañas que su hija mayor, Keiko, no quería el indulto, porque teme la salida de la cárcel su padre, aún activo a sus 79 años. Keiko prefería echar a Kuczynski , hacerse con el poder y luego decidir desde allí qué hacer con su padre. Pero el hijo menor, Kenji, parlamentario, se colocó del lado de su padre, que quería salir de prisión a toda costa, y movió los 10 votos necesarios, rompiendo así el grupo liderado por su hermana. Así salvó a Kuczynski , que se libró por ocho votos de ser destituido.

Al final, Kuczynski cumplió el pacto e indultó al patriarca en Nochebuena. Los Fujimori, Keiko incluida, mostraron su alegría y comenzaron a buscar su reconciliación familiar con su padre internado en una clínica, ya en libertad. Pero la política peruana estalló por los aires y ahora Kuczynski  tendrá difícil contar con alguien más que no sean los propios Fujimori con los que acordó su salvación.

Mientras políticos y seguidores fujimoristas celebraban la decisión en las redes sociales y afuera de la clínica donde estaba su líder, miles de personas se congregaron en la plaza San Martín –del centro de la capital– para protestar contra el engaño de PPK. Unas 500 personas llegaron a la esquina de la casa de Kuczynski y la policía cargó violentamente contra ellos, en una calle cerrada el grupo más grande recibió gas lacrimógeno y varazos. Tanto en Lima como en las regiones había convocadas varias manifestaciones.

LIMA, PERÚ/Agencias