La ministra de Salud, Ariana Campero. (ABI)
La ministra de Salud, Ariana Campero. (ABI)

La ministra de Salud, Ariana Campero, denunció el lunes que el paro médico indefinido, vigente por casi un mes en el país, beneficia a las clínicas privadas en las que también trabajan muchos profesionales que abandonaron a los pacientes de los centros públicos de salud, por lo que se procederá con los despidos y la contratación de galenos que tengan «ganas de trabajar por el pueblo».

Los médicos acatan un paro nacional desde el 23 de noviembre en rechazo al funcionamiento de la Autoridad de Fiscalización y Control del Sistema de Salud, creada por decreto, y a un artículo del proyecto del nuevo Código Penal referido a la mala praxis que supuestamente criminaliza a los galenos.

En una entrevista con el canal privado Unitel, Campero afirmó que los dirigentes del Colegio Médico de Bolivia no tienen la predisposición de resolver ese conflicto ni hacer una pausa humanitaria en su medida de presión para atener a miles de pacientes afectados por el paro.

«¿Estos días (de paro) quién es el que está más beneficiado? El sector privado» y «nos parece incoherente, injusto que la gente (médicos) tenga que cobrar por este tipo de movilizaciones. Vamos a proceder a hacer los despidos», dijo.

Campero dejó en claro que el Ministerio de Salud abrió todas las posibilidades al sector movilizado para elaborar un nuevo decreto sobre la creación de un ente que fiscalice los servicios de salud públicos y privados.

Dijo que también la Asamblea Legislativa Plurinacional abrió sus puertas para escuchar a los médicos y alcanzar acuerdos sobre el artículo 205 del nuevo Código Penal.

«No quieren» resolver el conflicto, entonces, «vamos hacer los despidos correspondientes en función de la normativa vigente», sostuvo.

Campero recordó que el Ministerio de Salud declaró ilegal ese paro y que se comprobó el abandono de pacientes por parte de médicos que todavía esperan cobrar su salario por no trabajar.

«Lamentamos que varios de ellos vayan (a los centro públicos de salud), marquen el biométrico (de control de asistencia) y se salgan seguramente a su clínica privada y que dejen a la gente en la calle. El Estado necesita gente que trabaje (…). Los ítems no van a desaparecer, se va a convocar a nuevos profesionales que tengan ganas de trabajar por el pueblo», concluyó.

LA PAZ/Con datos de Unitel

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