El presidente catalán Carles Puigdemont. (Informante)
El presidente catalán Carles Puigdemont. (Informante)

El expresident de la Generalitat, cesado en aplicación del artículo 155, se encuentra refugiado en Bélgica, desde donde ha esperado la querella presentada por la fiscalía que le atribuye los delitos de rebelión, sedición y malversación de caudales públicos. Carles Puigdemont ha viajado a Bruselas acompañado de varios exconsellers.

Según ha podido confirmar eldiario.es, Puigdemont ha tomado la decisión de viajar a Bruselas asesorado por un equipo jurídico que le recomienda permanecer en ese país para forzar a la justicia española a profundizar en las acusaciones que le señalan como el máximo responsable de la comisión de un delito de rebelión.

Segun publica El Periódico de Cataluña, Puigdemont ha viajado a Bruselas acompañado de los exconsellers Quim Forn, Meritxell Borràs, Dolores Bassa, Toni Comin y Meritxell Berret. Las mismas fuentes aseguran que este grupo habría viajado en coche hasta Marsella, en donde habrían tomado el avión que finalmente les ha llevado a Bruselas.

El movimiento del expresident catalán pretende internacionalizar las decisiones judiciales y obligar a la justicia belga a posicionarse sobre la posible emisión de una euroorden de detención por parte de España. Además, el expresident y los exconsellers que le acompañan se plantean la posibilidad de solicitar asilo político en ese país.

El exdiputado Lluis LLach ha calificado a Puigdemont de exiliado. A través de Twitter, Llach ha escrito: “El MHP (molt honorable president) de la república exiliado es una denuncia contra Ñ (España) ante los estamentos europeos, internacionales y en respuesta a la dignidad del 1 de octubre”.

Bélgica es uno de los países europeos más garantista en la concesión de extradiciones y permite (al igual que Reino Unido, Alemania u Holanda) que la defensa de los acusados plantee un necesario análisis sobre los elementos indiciarios de la comisión de delitos, así como una serie de limitaciones y exigencias en materia de garantías en caso de entrega.

La historia de tensiones judiciales entre ambos países no es nueva y son numerosas las ocasiones en las que ese país negó extradiciones a España, incluso cuando las causas que requerían la extradición estaban relacionadas con el terrorismo de ETA.

A finales de los noventa la tensión entre el gobierno belga y la presidencia de José María Aznar tuvo un momento cumbre cuando el comisario belga para los refugiados aseguró que estudiaría “caso a caso” las solicitudes de asilo político de etarras.

BARCELONA, ESPAÑA/Agencias