El presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, el rey Felipe de España y el presidente de Cataluña, Carles Puigdemont, guardan un minuto de silencio en honor a las víctimas en el atentado de Barcelona. (VOA)
El presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, el rey Felipe de España y el presidente de Cataluña, Carles Puigdemont, guardan un minuto de silencio en honor a las víctimas en el atentado de Barcelona. (VOA)

El icónico paseo de Las Ramblas reabrió al público la mañana de este viernes en medio de fuertes medidas de seguridad, y el rey Felipe VI, el presidente del gobierno de España, Mariano Rajoy, y otras autoridades estatales y regionales participaron junto a miles de residentes y turistas en un minuto de silencio en una de las principales plazas de la capital catalana.

“¡No tengo miedo! ¡No tengo miedo!”, corearon los asistentes en catalán entre aplausos.

Mientras tanto, las autoridades intensificaron la búsqueda de los autores del último ataque extremista en suelo europeo, reivindicado por la milicia radical Estado Islámico.

Agentes de policía en la popular localidad turística de Cambrils, al sur de la capital catalana, respondían a un segundo ataque en la madrugada del viernes cuando abatieron a cinco personas cerca del paseo marítimo de la localidad, dijo el gobierno de Cataluña, una región en el noreste de España.

Los sospechosos habían arrollado a un grupo de turistas y residentes en un Audi 3 azul. Una mujer murió el viernes a causa de las heridas sufridas, dijo la policía catalana en Twitter. Otras cinco personas sufrieron lesiones.

Los sospechosos portaban cinturones de explosivos falsos. Un equipo de artificieros detonó los cinturones.

El ataque de Cambrils se produjo horas después de que una camioneta blanca entrase al pintoresco paseo barcelonés de Las Ramblas para arrollar a peatones, circulando en zigzag por la vía atestada de residentes y turistas de todo el mundo. Catorce personas fallecieron y otras 100 resultaron heridas, 15 de ellas de gravedad.

Los dos incidentes «están conectados y siguen la misma pista», explicó el responsable de Interior de la Generalitat, Joaquim Forn, en declaraciones a la radio local RAC1 a primera hora del viernes.

Forn no proporcionó más detalles, pero las autoridades habían dicho antes que la policía trabaja sobre la hipótesis de que ambos ataques están conectados. Además guardarían relación con una explosión registrada el miércoles en la noche en la localidad de Alcanar en la que murió una persona.

En total, las autoridades detuvieron a tres personas por su presunta vinculación con los hechos. El jueves arrestaron a un ciudadano español de Melilla – un enclave español en el norte de África – y a otro marroquí y el viernes al tercer sospechoso. Ninguno fue identificado.

La detención del viernes tuvo lugar en la localidad de Ripoll, en el norte de Cataluña, explicó Forn en Catalunya Radio. Uno de los arrestados del jueves estaba también en Ripoll y el otro en Alcanar.

Según la policía, ninguno de los dos detenidos el jueves era el conductor de la camioneta, que huyó a pie.

Los atentados, ocurridos en el momento de más actividad de la temporada turística en España, dejó víctimas esparcidas por la icónica calle barcelonesa. A petición de los agentes, muchos se metieron en los comercios cercanos o huyeron en pánico con niños pequeños en brazos.

El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy calificó el ataque del jueves con una camionerta como «terrorismo yihadista».

«Hoy España, y más exactamente Barcelona, ha recibido el amor y la solidaridad que hemos compartido con otras ciudades y países golpeados por la misma brutalidad del terrorismo en otros momentos. Quiero decir que no solo estamos unidos por el dolor, sino que estamos especialmente unidos por la firme voluntad de derrrotar a quienes despojarnos de nuestros valores y nuestra forma de vida».

El grupo extremista Estado Islámico se atribuyó el atentado asegurando en un comunicado difundido por su agencia noticiosa Aamaq que el ataque fue perpetrado por «soldados del Estado Islámico» en respuesta a los llamados de la milicia para arremeter contra los países que participan en la coalición que intenta expulsarlos de Siria e Irak.

BARCELONA, ESPAÑA/Agencias

 

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