Luna consiguió casarse con su novio el 30 de diciembre pasado. (Infobae)
Luna consiguió casarse con su novio el 30 de diciembre pasado. (Infobae)

El primer «no te puedes casar» que le dijeron a Luna no la detuvo. Ni el segundo ni el tercero. Ella sabía que tenía el derecho constitucional a contraer matrimonio en Bolivia con el que ya es su marido, porque en sus documentos personales figura «mujer» como género y no el sexo masculino con el que nació.

Luna obtuvo formalmente su nombre en todos sus documentos como mujer hace unos meses. De hecho, fue una de las tres primeras personas transexuales que lo logró en Bolivia con un nuevo trámite.

El procedimiento administrativo, que permite la Ley de Identidad Género aprobada el pasado 21 de mayo, es rápido: sólo el hecho de reconocerse como mujer o como hombre, aunque no se tenga el aspecto de tal, da el derecho de cambiarse el nombre, el sexo y la imagen.

Y una vez que añadió «mujer» en su identidad, Luna empezó a investigar; ya vivía con su novio y llevaban tiempo pensando en casarse, aunque fuese de forma simbólica y sin documentos oficiales.

«Fui al Servicio de Registro Civil a sacar mi certificado de soltería y el funcionario que me atendió me dijo que no me puedo casar porque no soy una mujer biológica, sino una mujer transexual». La situación se repitió con el jefe del funcionario, y con el jefe del jefe y con el jefe del jefe del jefe, relató.

Fue el director nacional del Registro Civil, José Pardo, el que le dio la solución: «Él, de muy buena manera, me dijo que sí podía casarme, que muchos funcionarios públicos todavía no entienden bien la ley y que no entienden el proceso que está viviendo Bolivia, Latinoamérica y el mundo».

El certificado de soltería, el documento que necesitaba le fue entregado el 15 de diciembre, un día antes del que había convocado a amigos y familiares para su boda. El 16 de diciembre fue su fiesta grande con amigos, y tuvieron que esperar al 30 de diciembre para la ceremonia familiar con la funcionaria del registro civil, que por fin los casó.

Ella comenzó su proceso de transición sexual con 19 años y sólo este año ha visto que su nombre, identidad e imagen, finalmente, son legales y válidos, y siente que tiene «todos los derechos inherentes de cualquier mujer boliviana».

LA PAZ/Tomado de Infobae

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