Es el funeral de la niña Eva que murió de hambre. (Caraota Digital)
Es el funeral de la niña Eva que murió de hambre. (Caraota Digital)

La Fundación INESAD, mediante su libro “El ABC del desarrollo de Bolivia”, sostiene que los departamentos de Potosí y Chuquisaca aún mantienen los niveles más altos de desnutrición. Según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud (ENDSA) de 2008 los niños menores de cinco años en Potosí presentaban la prevalencia de desnutrición crónica más alta del país con el 39 por ciento y Chuquisaca tenía el 30 por ciento.

Hasta ese año Bolivia presentaba una desnutrición crónica del 22 por ciento de los menores de cinco años, sin embargo se evidencia disparidades entre los departamentos de Bolivia con una clara diferencia entre los departamentos del llano (Santa Cruz, Beni y Pando). El departamento de Santa Cruz registraba el nivel más bajo con el nueve por ciento.

“A pesar de ello y si bien los niveles de desnutrición crónica, aguda y global han disminuido en el país (UDAPE, 2014); aún Potosí y Chuquisaca registran niveles altos de desnutrición. Esto sugiere la necesidad de focalizar las medidas aplicadas en estos departamentos y a la vez implementar políticas y programas que sean sostenidas a largo plazo, con la participación activa de todos los actores (CEPAL y UNICEF, 2007)”, dice parte del libro.

El doctor en economía Boris Braniza dijo en el programa El Hombre Invisible de radio Fides que “la nutrición tiene mucho que ver con el acceso al agua potable, con el acceso al saneamiento básico, entonces tenemos que atacar muchos frentes simultáneamente y vamos a tener resultados en muchos frentes”.

Explicó que este no es un tema sólo de alimentación sino de asimilación de los alimentos y que los niños no estén expuestos a enfermedades que les hacen perder peso y que les retrasa en el crecimiento.

Otro factor es el acceso de la educación. Según el doctor en economía Osvaldo Nina “el 18 por ciento de los trabajadores ocupados hacen a aportes a las AFPs y tiene seguro social del que también se benefician sus hijos y esposas, pero el 82 por ciento de la población ocupada, que tiene familia, no tiene acceso al servicios de salud”.

“Existen diversas formas de medir la desnutrición. En este caso el enfoque se centra principalmente en el estado nutricional de los niños menores de cinco años, puesto que es un subgrupo de la población vulnerable ante la carencia de una dieta rica en energía, proteínas y micronutrientes. Estos niños son propensos a padecer mayores riesgos de salud y un desarrollo físico y cognitivo deficiente, e incluso de morir como resultado de estos riesgos (WHH, IFPRI y Concern Worldwide, 2015)”, apunta el libro.

LA PAZ/Fides

GMR

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