Plantea mejor distribución de recursos entre las regiones. (Internet)
Plantea mejor distribución de recursos entre las regiones. (Internet)

La Fundación INESAD recomienda mediante su libro “El ABC del desarrollo de Bolivia” equilibrar mejor la distribución de recursos entre las regiones pues el actual sistema de repartición entre los diferentes niveles de gobierno y entre las regiones, implica asimetría, inequidad y vulnerabilidad en la distribución de los recursos, en especial en el caso del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) y las regalías.

“La inequidad en la distribución de recursos es evidente cuando se la calcula por habitante. Las regiones con una elevada incidencia de pobreza y las de rápido crecimiento poblacional se favorecerían con la mejora de la equidad y la eficiencia en la distribución de los recursos públicos, en el marco de un Pacto Fiscal”, se sugiere.

Destaca que el presupuesto del sector público se ha vuelto muy dependiente de la renta petrolera, pero con la disminución de los precios de las materias primas, sobre todo el del petróleo que determina el precio del gas natural, esta renta ahora está cayendo por lo que “es importante hacer un uso más eficiente de los recursos públicos debido a la menor disponibilidad de ingresos tributarios”.

También plantea la importancia de contar con un sistema que permita evaluar la eficiencia del gasto público, con el objetivo de optimizar la asignación de recursos públicos.

Los municipios con mayores niveles de transferencias por habitante se encuentran en los departamentos de Tarija, Chuquisaca, Oruro, Pando y Beni. En los dos primeros casos se trata de municipios que pertenecen a departamentos productores de hidrocarburos y que, por lo tanto, tienen mayor participación en la renta petrolera. En cambio, los tres últimos se benefician del Fondo Compensatorio para los departamentos que no son productores de hidrocarburos.

Los municipios de los departamentos de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz se destacan por recibir menos transferencias por habitante, como resultado de un proceso político que busca equilibrar el desarrollo nacional geográficamente.

Las recaudaciones tributarias en Bolivia, sin incluir los impuestos a los hidrocarburos, subieron de aproximadamente 7 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en 1990 hasta 22 por ciento en 2014. Al incluir la renta petrolera, los ingresos tributarios en Bolivia subieron de aproximadamente 15 por ciento del PIB en 1990 a 34 por ciento del PIB en 2014.

LA PAZ/Fides

GMR

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