Festejo atigrado. (APG)
Festejo atigrado. (APG)

Con dos zarpazos que llegó en el momento preciso, el equipo de The Strongest se coronó campeón del torneo Apertura al vencer a su tradicional adversario, Bolívar por 2 a 1 en una jornada muy especial, el partido se jugó ante más de 40 mil personas que vivieron cada instante del juego y que se caldeó en dos ocasiones cuando los jugadores de ambos elencos tuvieron que ser tranquilizados.

El resultado permitió a los atigrados llevar a casa la Copa que luchó durante todo el campeonato, los celestes habían perdido la oportunidad de celebrar el título cuando perdió contra Sport Boys el pasado miércoles y ahora se quedaron con las manos vacías y de rodillas en el campo de juego como queriendo encontrar consuelo.

The Strongest por su lado celebró como debe ser, saltando, cantando y hasta con lágrimas en el rostro y la rabia contenida (ya que algunos no consiguieron combinaciones aérea para emprender viaje para pasar la Nochebuena junto a sus familias) los jugadores se abrazaron, agradecieron a sus hinchas por el constante apoyo, la fiesta estaba en el Siles, fueron dos momentos diferentes para dos viejos conocidos.

Era de esos partidos en el los que un error les pasaría una cara factura, los jugadores sabían lo que se jugaban, las hinchadas también, la tención sin duda estaba en ambas parcialidades, pues se trataba del encuentro de los últimos años, ya que valía un título.

El cotejo era de pronóstico reservado, ambos rivales ingresaron al campo de juego con la balanza igualada, pero también es verdad que el ánimo de los jugadores atigrados era de los mejores, la goleada que le propinaron a San José en la última fecha del torneo dejó a los futbolistas con la sonrisa a flor de labios y la seguridad en cada uno de ellos.

La plantilla académica por su lado mostró que era un manojo de nervios, los errores fueron constantes en la defensa, los jugadores realizaron jugadas que puso en peligro su arco, pero la oportuna intervención del arquero Diego Zamora ahogó cualquier grito de gol por lo menos hasta el minuto 31.

Los jugadores de ambos equipos sabían que ese partido no era por los tres puntos, era por el título del Campeonato Apertura, por lo que muchos fueron traicionados por sus reacciones y hasta uno un amague de pelea, algunos futbolistas se fueron unos contra otros, para fortuna del espectáculo no pasó a mayores y las aguas se calmaron.

El clásico nacional estaba en juego, todos querían ver un gol, los atigrados mostraron más argumentos, llegaron con más peligro, en tanto que los celestes fueron sumando cartones amarillos pero no se puede desmerecer el juego que propuso para sacar ventaja ante su clásico adversario.

The Strongest se puso en ventaja en el minuto 31 mediante Fabricio Pedrozo, el jugador ingresa sólo por poco se enreda pero se dio tiempo para permitir que la parcialidad estalle de júbilo porque ese gol valía un título, la celebración no era para menos, los jugadores se abrazaron unos con otros, era el regalo perfecto para la parcialidad atigrada.

Bolívar no pudo reponerse de ese gol, los jugadores no encontraron el rumbo hasta que terminó la primera etapa. Ya en el segundo tiempo los dos equipos ingresaron con la misma mentalidad, pero el dominio era del equipo que dirige el técnico César Farías, quien realizó los cambios necesarios para dar más fuerza al plantel.

Los atigrados logran el segundo gol en el minuto 74, mediante su capitán Pablo Escobar quien acompaña la jugada que se genera desde el sector de Alejandro Chumacero que observa al experimentado futbolista en una buena ubicación, el goleador del Tigre de primera convierte el 2 a 0 y comienza frotarse las manos, eran los campeones del torneo Apertura de la Liga boliviana.

El gol del honor llegó mediante Juan Miguel Callejón, de Bolívar a los 88 minutos del compromiso, esa conquista hace renacer las esperanzas de los celestes, pero el tiempo se había terminado.

LA PAZ/APG

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