Nicolás Maduro. (APV)
Nicolás Maduro. (APV)

El presidente de Venezuela, Nocolás Maduro fue obligado a dar marcha atrás y a prorrogar hasta el próximo 2 de enero la vigencia del billete de 100 bolívares, oficialmente fuera de circulación desde el jueves. El primer mandatario justificó su decisión por el retraso de la entrada en vigor de los nuevos billetes, provocado por un «sabotaje internacional», que estaría impidiendo la llegada de los aviones cargados con el dinero.

La realidad es que dos jornadas de disturbios y saqueos en Venezuela, incluida la declaración del toque de queda en una de sus capitales regionales y la militarización de varios municipios, al margen de decenas de comercios saqueados, un buen número de heridos y tres personas fallecidas, presionaron para la decisión presidencial. «Bienvenidos el estremecimiento y la conmoción, no le tengo miedo a nadie», clamó sin embargo el hijo de Chávez, quien también ha ordenado ampliar el cierre de las fronteras con Colombia y Brasil hasta la misma fecha, 2 de enero.

Un sinfín de economistas y expertos advirtieron desde el primer día al líder bolivariano de que algo así podía pasar. El tiempo les ha dado la razón a todos ellos.

Las autoridades monetarias informarán a final de mes sobre la reprogramación del nuevo cono monetario, sobre todo los billetes más esperados, de 500 bolívares. «Hemos rescatado el billete de 100 bolívares, más de 4.000 millones de billetes», aseguró Maduro en una sorprendente declaración, ya que fue el propio Banco Central de Venezuela (BCV) quien emitió hasta 6.000 millones de piezas durante los últimos años.

Maduro justificó de nuevo su «golpe a las mafias» asegurando que «patriotas cooperantes» le habían informado de que esta semana pretendían hacer desaparecer el dinero del país. «Ante la protesta desesperada y espontánea del pueblo, Maduro acaba de prorrogar la vigencia del billete de 100, tras causar tanto dolor», criticó Jesús Torrealba, secretario ejecutivo de tla Unidad Democrática. «Esperemos que el inepto al dar la prórroga permita que la gente vuelva a tener efectivo. De lo contrario es poco lo que está haciéndose», añadió el gobernador Henrique Capriles.

«Ahora las colas serán para sacar nuevamente de los cajeros. Esto es algo demencial, nos gobiernan unos locos. Varios muertos costó este error descomunal», criticó Henkel García, director de Econométrico.

Los venezolanos, con los bolsillos vacíos y asfixiados por el corralito financiero a la criolla diseñado por los asesores de Nicolás Maduro, no salían ayer de su asombro. La gran mayoría se pregunta el porqué de esta cadena de acontecimientos, que como si fuera una tormenta social perfecta ha arrollado su Navidad.

La enorme ola de malestar popular inundó el estado Bolívar, fronterizo con Brasil. En uno de sus municipios, El Callao, el viernes se produjeron tres víctimas mortales en una jornada de ira y violencia. Según la información suministrada por autoridades municipales, una mujer embarazada y un joven perdieron la vida alcanzados por disparos. Al dueño de un local comercial, de origen chino, una turba le linchó.

La llegada de un destacamento militar de la Guardia Nacionaldurante la noche calmó unos ánimos que volvieron a reventar ayer. Las mismas fuentes lamentaron que los pocos comercios que se habían salvado de la razzia del viernes cayeron en manos de los vándalos, así como varias farmacias. En varios municipios cercanos se declaró el estado de emergencia.

También la capital de ese estado, Ciudad Bolívar, vivió un sábado marcado por la tensión, con asaltos a varios negocios y cargas policiales a perdigonazo limpio y con gases lacrimógenos. Finalmente se declaró el toque de queda por tres días en la capital de Bolívar, con prohibición de tránsito durante todo el día para las motos y durante la noche para peatones y carros.

En Maracaibo, la segunda ciudad del país, el despliegue policial y militar neutralizó los primeros saqueos. Pero donde poco pudieron hacer fue en la frontera: decenas de ciudadanos, con las famosas Damas de Blanco al frente, rompieron el cordón de la Guardia Nacional y atravesaron el Puente Simón Bolívar, que una Venezuela y Colombia. Las mismas mujeres protagonizaron un hecho similar en verano, cuando desde Ureña y San Antonio cruzaron a Cúcutaliderando una multitud.

Un acto de rebeldía, pese a que Maduro ordenó alargar el cierre fronterizo. La retirada de los billetes de 100 (más del 70% del efectivo), la ausencia de los billetes nuevos pese a las promesas oficiales y el racionamiento aplicado en los bancos se habían confabulado contra el ciudadano, que se siente asfixiado dentro del corralito criollo forzado por el primer mandatario.

Los pocos bancos abiertos ayer sólo despachaban entre 5.000 y 2.000 bolívares, que como mucho dan para comer una arepa y beber un zumo y un café. Los cajeros, que el viernes pagaban a sus clientes con los billetes de 100 aunque ya estén fuera de la circulación, permanecían ayer fuera de servicio.

Maduro volvió a cargar contra la oposición, a la que hizo cómplice de la quema de tres bancos públicos en la fronteriza Apure. Poco más tarde fue detenido el diputado en Guasdualito Luis Lippa por efectivos militares, rompiendo por primera vez la inmunidad parlamentaria de un miembro de la Asamblea. Fue liberado horas después.

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