Eduardo Pérez Iribarne
Eduardo Pérez Iribarne

Sábado 30 julio 2016.

                        En el relato bíblico, el pequeño David le ganó al gran Goliat. Sin embargo, en nuestro país el Goliat gubernamental le ganó al David de los discapacitados. En la vida   con frecuencia los fuertes le ganan a los débiles.

                        Durante la campaña electoral de finales del 2005 se prometió un gobierno del cambio en Bolivia. Hubo cambios en los diversos escenarios y algunos fueron positivos, pero todo acaba en la vida y los cambios terminaron. La actual voluntad política dominante es quedarse en el poder. ¿Los actuales poderosos podrán garantizar su permanencia en el gobierno por muchos años? De repente. Pero cargarán también con derrotas electorales como la del referendo para cambiar la Constitución del pasado 21 de febrero.

                        Los discapacitados estuvieron seis meses movilizados, tres de ellos acampados en la ciudad de La Paz. Sus dirigentes cometieron errores porque las derrotas  llegan a veces tras equivocaciones de los vencidos. Pero, el gobierno no convenció sino a los ya convencidos por sus dádivas. Las autoridades anunciaron desde el principio del conflicto la derrota de los discapacitados. Las fuertes ganan casi siempre y los débiles pierden con frecuencia. Pero, haberle ganado a los más débiles de nuestra sociedad, los discapacitados,  y haber vencido sin haber convencido no es victoria para lucirla mucho. Muchos, aunque no sean cristianos, estarán siempre a favor de David y en contra de Goliat.

                        Las autoridades no lucieron virtudes para lograr el cariño y el respeto de la gente: sensibilidad, humanidad, escucha y respeto. Mostraron el rostro de los poderosos. No hubo final feliz. Los discapacitados por perdedores y el gobierno por prepotente.

Gracias, epi

                                  

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