Eduardo Pérez Iribarne.
Eduardo Pérez Iribarne.

Sábado 23 julio 2016.

            Millones de personas en el mundo entero levantan un mismo grito: ¡soluciones! ¿Qué significa esta palabra? Expresa el deseo popular, sobre todo de los más pobres, de empleo, salud, educación, seguridad social y en definitiva mejores condiciones de vida.

            Las crisis económicas son diferentes según continentes, países y clases sociales, pero existe malestar generalizado, incluso en los países mejor acomodados.

            La victoria del Brexit en Gran Bretaña y la sólida convocatoria de Donald Trump en la convención republicana en Cleveland, por un lado, y las protestas ciudadanas en Francia y la profunda crisis de hambre en Venezuela, por el otro, muestran el anverso y reverso de una misma moneda: la globalización vista desde la calle. La gente desea ¡soluciones ya!

            La gestión pública es la asignatura pendiente de muchos gobiernos. Algunos buscan maquillarla con promesas, mentiras y demagogias. Otros intentan corregir sus deficiencias por caminos equivocados. No faltan quienes usan la represión para silenciar las protestas opositoras. Pero, las ansiadas soluciones no llegan.

            El clamor de millones de seres humanos da la vuelta al mundo a gran velocidad sin tomar en cuenta los beneficios ya conquistados porque la globalización ha conseguido que todos queramos tener las máximas ventajas posibles. Los conflictos multiplicados muestran esa legítima ambición humana, insatisfecha todavía.

          Esas soluciones son raciales, económicas, sociales, sanitarias, educativas, habitacionales, vacacionales y de otros tipos. El reclamo dirige su dedo acusador a los gobiernos, pero sus miembros se sienten incapaces y por ende sufren desconcierto y temor. Hoy en día la gestión pública es mucho más difícil.

Gracias, epi

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