Eduardo Pérez Iribarne
Eduardo Pérez Iribarne

Miércoles 20 julio 2016.

                        El autor de “Cien años de soledad” expresó una imaginación sorprendente e inagotable. Supo crear el Macondo y los Buendía de esa novela inmortal. Nosotros aquí escribimos todos los días nuestro propio Macondo, con imaginación inagotable.

                        Aquí nadie es verdadero ni mentiroso. Hemos logrado algo maravilloso: la mentira y la verdad son idénticas. Nadie es honesto ni corrupto. Honestidad y corrupción se funden en el horno de la imaginación de cada uno de nosotros. Nuestros jueces y fiscales son excelentes. Por lo mismo reciben invitaciones para disertar por todo el mundo sobre sus virtudes profesionales extraordinarias. Los vecinos mantienen sus límites minados para evitar nuestra invasión  y temen ser empujados hasta ahogarlos en el mar.

                        La felicidad de nuestro Macondo tiene prestigio mundial y nadie quiere abandonarlo pues sobran los buenos empleos y disponemos de profesionales excelentes. Los que nos abandonaron regresan pues nuestra felicidad es envidiable.  Gentes de los cinco continentes hacen largas colas para ingresar en nuestro increíble paraíso laboral.

                        Los Buendía de nuestra vida diaria son mucho mejores en virtudes, en honestidad, en amor al prójimo, sobre todo a los discapacitados, en buenos ejemplos que los originales Buendía de la novela con los cien años de soledad encima. Son impecables. Han hecho de sus vidas un servicio permanente a los necesitados, a los desvalidos, a los más pobres porque esos Buendía locales son tan buenitos que nos permiten gozar de todos los derechos posibles. ¡Somos tan dichosos por vivir en “Nuestro Macondo”!.

Gracias, epi

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