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Domingo 17 julio 2016.

                        Niza, una de las ciudades de la “Costa Azul”, en el sur de Francia sobre el Mediterráneo, y frente a la costa norte africana, se convirtió la noche del pasado jueves en capital de la Costa de la Muerte tras un atentado, esta vez con un enorme camión, que atropelló y mató a 84 personas, entre ellas diez niños, y causó 202 heridos, cincuenta de ellos se debatían entre la vida y la muerte la noche de antes de ayer viernes, según el Presidente Francois Hollande.

                        El chofer del siniestro camión, Mohamed La Houalej Boulet, 31 años, nacido en Túnez pero ciudadano francés, fue abatido a tiros por la policía para evitar una tragedia mayor tras haber cubierto 2 kilómetros del popular “Paseo de Los Ingleses” frente al mar, a unos 90 kilómetros por hora, manejando en zigzag para atropellar a la mayor cantidad de gente, cuando faltaban cinco minutos para las Once de la Noche en una hasta entonces agradable velada con un espectáculo de fuegos artificiales sobre el mar. Era el 14 de Julio, Fiesta Nacional en Francia, para celebrar la Toma de La Bastilla y su testamento universal de libertad, igualdad y fraternidad.

                        Francia se ha convertido en objetivo estratégico del terrorismo internacional en esta no declarada todavía “Tercera Guerra Mundial”. Sus autoridades multiplican los trabajos de las inteligencias policial y militar, pero el terrorismo es difícil de prever.

                        El asesino estaba divorciado. Había tenido problemas con la policía por  delitos menores. No estaba fichado como terrorista. Bebía en exceso y fumaba hachís. No frecuentaba la mezquita y, según declaró una vecina: “si era musulmán era un mal musulmán”.

                        La policía señala que el autor “aparentemente actuó en solitario”.

Gracias, epi

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