Eduardo Pérez Iribarne
Eduardo Pérez Iribarne

Viernes 15 julio 2016.

                        La libertad ha sido desde siempre la aspiración más legítima y constante del ser humano en este planeta llamado Tierra.

                        Cuando Simón Bolívar escribe una carta en 1926 desde Lima a la Asamblea Constituyente en Chuquisaca se pregunta: “¿Qué significa Bolivia?” y responde en la misma carta: “Un amor desenfrenado por la libertad”.

                         Ayer recordamos un aniversario más de la Toma de la Bastilla en París con el lema: “Libertad, igualdad y fraternidad”. Son las tres palabras fundamentales para el quehacer humano, que los revolucionarios franceses inmortalizaron para beneficio de toda la humanidad.

                         Mañana sábado será 16 de Julio la emblemática festividad de La Paz que repite en su himno: “celebremos con grata armonía de valientes y libres la unión”.

                         En nuestro himno nacional repetimos con emoción: “en sus  aras de nuevo juremos, ¡Morir antes que esclavos vivir! (…) y en su timbre glorioso que goce; ¡Libertad, Libertad, Libertad!”.

                         El pueblo boliviano ha luchado de manera permanente por defender su derecho para aspirar a una libertad generosa y atacar a los dictadores militares y civiles. Le ha costado muertos, heridos, torturas, prisión, exilio y muchas adversidades a través de la historia.

                         En el tiempo presente no faltan presiones por reducir la fuerza de esa libertad para que los poderosos sigan gozando de privilegios sin límites. No significa ninguna novedad en nuestra historia, pero conviene estar atentos para evitar que esa actitud anti patriótica pueda concretarse. La libertad es la esencia misma de Bolivia y no es dable que nadie la pueda oscurecer por ambiciones de cualquier calaña. Esa virtud ha sido defendida siempre a cualquier precio. Sus enemigos deben saber que Bolivia es más fuerte que ellos.

Gracias, epi

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