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Eduardo Pérez Iribarne

Miércoles 13 julio 2016.                   

                        La “Dama de Hielo”, Theresa May, es la nueva Primer Ministro de Gran Bretaña, tras que su antecesor le comunicara a la Reina Isabel II, Jefa del Estado, que ella era la mejor candidata para el cargo. La flamante Primer Ministro ocupará su domicilio, a escasos 500 metros del Palacio de la Monarca, en el corazón mismo de Londres, sin haber sido elegida por el voto popular. Los británicos tienen una manera admirable de enfrentar sus problemas institucionales de manera rápida, efectiva y por consenso. Es parte de su ya milenaria sabiduría. No tienen Constitución. Se manejan por usos y costumbres desde hace mil años.

                        May ha sido Ministra del Interior durante toda la gestión de David Cameron que se despidió ante de ayer lunes. No es una nueva Margaret Tatcher, la “Dama de Hierro”, que dejó el cargo hace 25 años, porque Theresa maneja los temas de manera directa, ágil y efectiva, con corazón de hielo, sin sobresaltos.

                        Inicialmente se había anunciado que Cameron permanecería hasta septiembre próximo, pero las presiones de la Unión Europea, sobre todo de Alemania, lograron acortar el plazo. El referendo por la salida (exit) de la Unión Europea fue el pasado 23 de Junio y la responsabilidad de hacer efectiva esa decisión  de manera directa, ágil y efectiva recaerá en las manos de Theresa. Quizás las manos más fuertes y más suaves al mismo tiempo del escenario político británico

                        May es hija de un pastor anglicano. Hace poco declaró a la prensa: “No soy ostentosa. No frecuento los estudios de TV. No me gustan los chismes. No bebo en los bares del Parlamento”. Su cargo le ha caído como anillo al dedo. El Partido Conservador  eligió a la “Dama de Hielo” como Jefa desde el principio. Sus contrincantes renunciaron al hilo uno tras otro. Mañana seguiré sobre Theresa.

Gracias, epi

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