Eduardo Pérez Iribarne.
Eduardo Pérez Iribarne.

Martes 12 julio 2016.

                        La esperanza es lo último que se pierde, aunque mucha gente ya la está perdiendo. Sin embargo es necesario insistir que ante grandes problemas debemos ser capaces de fabricar soluciones efectivas.

                        El tema central, que debe ser analizado, tras el exit (salida) de Gran Bretaña de la Unión Europea, con el resultado del referendo del pasado 23 de junio, es la actual globalización.

                        La explosión globalizadora coincidió con una profunda crisis mundial del empleo sobre todo para los más jóvenes, con el deterioro de los precios internacionales de las materias primas, con las crisis institucionales sobre todo en escenarios políticos, con la pérdida de credibilidad de muchos líderes y con las dificultades crecientes para encontrar soluciones duraderas a los actuales desafíos.

                        Europa enfrenta, inerme, la llegada de miles y miles de refugiados que huyen tanto de regiones en conflictos bélicos como de países con graves deterioros diarios para millones de personas. La corrupción de muchos gobiernos del mundo, tanto en países  atrasados como en naciones avanzadas, empuja a sus poblaciones a la desesperanza. La frustración de mucha gente ha aumentado hasta perder cualquier esperanza de mejorar sus condiciones de vida a no ser por el camino de la corrupción.

                        Los gobernantes enfrentan la necesidad de tomar mayor conciencia solidaria. Ocupan sus cargos para dar soluciones a pueblos. Esa responsabilidad les exige mejorar su gestión presidencial. Llegó el tiempo de las repuestas acertadas pues hemos vivido demasiados años con sólo preguntas angustiadas. Es urgente fabricar felicidad para que todo el mundo viva mejor.

Gracias, epi

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