Eduardo Pérez Iribarne.
Eduardo Pérez Iribarne.

Lunes 27 junio 2016.

                        La minería privada en Bolivia vive tiempos difíciles. Los precios internacionales de los minerales están deprimidos. El gobierno no apoya a ese sector y las amenazas de que sus yacimientos sean invadidos por terceros preocupan.

                         Las inversiones en este sector son escasas pese a los reiterados llamados gubernamentales a que los propietarios de esos parajes se entusiasmen y dediquen mayor convicción a la exploración de nuevos yacimientos. Al parecer, el gobierno no es creíble en el escenario minero, por lo menos para los privados.

                         El dirigente sindical potosino, Germán Caballero, declaró a Fides en esa ciudad hace una semana que existe preocupación entre los trabajadores de las minas privadas sobre el futuro económico, político y social de sus fuentes de trabajo. Por ende, desean mejorar su productividad para garantizar sus empleos. Las invasiones de cooperativas o campesinos a los parajes mineros privados son un peligro que el gobierno no puede evitar pese a sus reiteradas promesas.

                         En la actualidad hay tres tipos de minería en Bolivia: privado, cooperativista y estatal. Según datos oficiales del año pasado, la minería privada fue protagonista del 60 % del valor de las exportaciones, las cooperativas del 25 % y la estatal del 15 %. Sin embargo, para los cooperativistas y para el Estado las ventajas gubernamentales son permanentes y para los privados todo lo contrario. Con esos porcentajes de las exportaciones mineras del año pasado pareciera que el gobierno debiera apoyar más al sector privado; la respuesta es no.

                         Quizás las autoridades gubernamentales puedan reaccionar más tarde. La  historia aquí es recuento de retrasos frecuentes porque el tiempo vale muy poco, ni modo.

 Gracias, epi

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