Eduardo Pérez Iribarne
Eduardo Pérez Iribarne

Martes 21 junio 2016.

                       En Bolivia vivimos una preocupante falta de debate para encarar nuestro futuro. Se repite aquí una palabra ya desgastada: revolución. Los dos principales ejemplos latinoamericanos de revolución fracasada son Cuba y Venezuela.

                        En Cuba sigue la cartilla de racionamiento de alimentos para la gente, tras 57 años de castrismo. Los oficialistas le cargan al embargo de Estados Unidos la culpa de esa carestía. Pero, si se pudieran conocer datos reales de la producción  de los tres productos más tradicionales en la Isla: azúcar, tabaco y ron, podríamos concluir que se derrumbaron por  ineficiencia y corrupción.

                        En Venezuela no hay alimentos, ni medicamentos, ni seguridad personal. Su gobierno ha logrado una meta imposible antes del tan publicitado “socialismo del siglo XX”: llevar al país a la bancarrota con muchas personas haciendo cola para emigrar. Vivir hoy allí es una cercana posibilidad de morir por asalto, por falta de medicamentos o por hambre.

                        Evo ya superó el récord histórico de permanencia en Palacio con más de diez años seguidos, pero necesita abrir escenarios de discusión. Debates sobre las inversiones extranjeras que no llegan, sobre la conducta empresarial de las empresas chinas, sobre el déficit comercial, sobre el proyecto nuclear ruso, sobre la reducción de las reservas internacionales, sobre la relación entre la cantidad de militares y la calidad operativa de nuestras Fuerzas Armadas, sobre el exceso de empleados públicos, sobre la tolerancia entre oficialismo y oposición, sobre nuestras libertades, sobre cómo se vive en las cárceles y sobre otros temas. “Debate” significa estudios, análisis, intercambios de ideas y posibles soluciones. Es urgente debatir más temprano que tarde sobre nuestro futuro.

Gracias, epi

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