Eduardo Pérez Iribarne
Eduardo Pérez Iribarne

Lunes 13 junio 2016.

                         Gabriela Zapata Montaño, según escribí hace algunas semanas, se convirtió en guionista, directora y protagonista de una telenovela política, en ese entonces sin título.

                         Desde que el periodista cruceño Carlos Valverde revelara la existencia de un certificado de nacimiento a nombre de Ernesto Fidel Morales Zapata, el pasado 4 de febrero, aparecieron versiones de todo tipo sobre personajes de diferentes calibres.

                         El oficialismo repite ahora que perdió el referéndum para cambiar un artículo de la Constitución del pasado 21 de febrero por las mentiras de dicha telenovela. Pero, durante la campaña pre electoral de entonces, los oficialistas no atacaron ni su guión ni a su actriz principal. ¿Por qué no lo hicieron? ¿Tenían dudas fundadas?

                         Zapata estuvo engañando a propios y extraños con un niño invisible. Se organizó la presencia de supuestos madre, padre y niño en la oficina legal para verificar el ADN de los tres. ¿Por qué el hipotético padre estuvo presente?

                         Miles y miles de bolivianos dedicaban llamados telefónicos, tertulias, comentarios, especulaciones a la telenovela de moda pero sin título.

                         Esa telenovela, con los recientes datos confirmados, titula “La mentirosa”. El niño invisible nació pero murió, según confesó Zapata recientemente. Ya no queda claro si el niño nació alguna vez, aunque el certificado de Valverde parece confirmarlo. La telenovela terminó sin desenlace porque las especulaciones sobre el niño invisible se derrumbaron, pese a reiteradas confesiones de Zapata de que existía. El título expresa un desenlace triste para guionista, directora y actriz principal: “La mentirosa”. La política como la vida tiene misteriosas sorpresas, sobre todo si la mentira es la protagonista.

 Gracias, epi

 

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