Eduardo Pérez Iribarne
Eduardo Pérez Iribarne

Martes 07 junio 2016.

Nuevamente ayer lunes se tensionaron las relaciones bilaterales entre Bolivia y Chile. Esta vez el tema ha sido las aguas del Silala. La Presidenta de Chile, Michelle Bachelet, anunció públicamente que su gobierno ha planteado ya un recurso ante el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya sobre la interpretación que divide a ambos gobiernos sobre el Silala. La disyuntiva actual es si esas aguas corresponden a un manantial como defiende Bolivia o a un río de curso internacional como sostiene Chile.

En el documento de 13 puntos acordado por los gobiernos de La Paz y Santiago hace ya algunos años, Chile se manifestó de acuerdo en pagar a Bolivia una cantidad de dinero, con carácter todavía provisional, por el uso de las aguas del Silala que ya desde principios del siglo XX fueron utilizadas a título gratuito por la empresa ferroviaria “Bolivian Railway” para garantizar el transporte de trenes entre Antofagasta y Potosí. El gobierno boliviano aceptó la propuesta chilena, pero el Comité Cívico Potosinista (Comcipo), de aquel entonces, se negó de manera rotunda y pese a los encomiables esfuerzos del Canciller David Choquehuanca para convencerlos, los dirigentes cívicos se negaron, determinando un nuevo desencuentro con nuestros vecinos

Bolivia había adelantado, hace pocos meses, que iba a plantear el tema del Silala ante la Corte de La Haya de forma paralela a la legítima aspiración nacional de disponer de un acceso soberano al Pacífico. Este proceso específico se encuentra ya en pleno desarrollo. Chile nos madrugó en relación a las aguas del Silala, ni modo. Nuestra Cancillería, seguramente, apurará la tramitación correspondiente en este conflictivo tema.

 Gracias, epi

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