Eduardo Pérez Iribarne
Eduardo Pérez Iribarne

Sábado 28 Mayo 2016.

                         El capitalismo es aquí tema recurrente para los discursos. Son emotivos, movilizadores y estimulan a la gente. La única observación es que esos alegatos anticapitalistas no tienen relación con nuestra vida diaria.

                         Unos 800 trabajadores de ENATEX fueron despedidos  hace dos semanas de un día para otro, sin aviso previo y sin tomar en cuenta a sus dirigentes sindicales. Ni en el capitalismo más despiadado se permitiría aquello, con sindicatos bien formados o capitalistas con respeto por los derechos de sus trabajadores. Pero, aquí importan los discursos. La sensibilidad social no interesa. El objetivo es acumular dinero en beneficio del capitalismo, aunque los alegatos pregonen lo contrario.

                         ¿Dónde está la COB? ¿Qué pasó con la conciencia proletaria? ¿Hay normas legales en defensa de los obreros o fueron suprimidas para beneficio de quién?

                         Un poco de dignidad nos sentaría bien a toditos, primordialmente a los fabricantes de discursos anticapitalistas. El capitalismo es una forma de comportarse en los negocios y en nuestra conducta diaria. Los discursos son sólo palabras y los vientos cosechan palabras para enviarlas al olvido. En América Latina sobran discurseadores y faltan gestores de eficiencia, honestidad, dignidad, amor al prójimo, respeto por los derechos de los obreros y de lucha por la verdad. Es fácil mentir, pero al mentiroso se lo pesca facilito. Mucha gente prefiere la mentira a la verdad, pero las mentiras resisten poco tiempo. Las verdades son invencibles, aunque sus defensores sean derrotados. Jesucristo nos dice en el Evangelio: Yo soy el “Camino”, la “Verdad” y la “Vida”. Esas tres palabras siguen tan vivas hoy como hace 2,100 años, digan lo que digan los demás.

 Gracias, epi

 

 

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