Miércoles 11 Mayo 2016.

Eduardo Pérez Iribarne
Eduardo Pérez Iribarne

Ayer se celebró en Bolivia “El Día del Periodista”, ocasión para reflexionar sobre el “oficio más bello del mundo”, como lo definió Gabriel García Márquez.

La libertad de expresión no goza de buena salud aquí. Desde el gobierno no faltan ocasiones para que los periodistas seamos calificados como supuestos enemigos del denominado por los oficialistas “proceso de cambio”.

Recuerdo que cuando Evo Morales era dirigente cocalero venía con frecuencia a Radio Fides para hacerse entrevistar, a veces sin previo aviso. Siempre fue recibido con cariño y hospitalidad porque representaba, según nuestro análisis, una esperanza de cambio en la conducta política.

El fiasco ha sido enorme, tanto en lo político como en lo personal. Pero, equivocarse forma parte, lamentablemente, de la condición humana y nosotros nos equivocamos en este caso. De todos modos, sólo Dios sabe si ese error nuestro fue motivo para que nuestro país pudiera haber vivido en estos últimos años un proceso global de transformación que, al parecer, se está agotando por falta de calidad humana de los gobernantes; por limitaciones ya en tiempos de “vacas flacas” y por inconductas de unos y otros. No son tiempos propicios aquí para el optimismo periodístico. No obstante, la rendición es imposible en esta familia de periodistas bajo la de denominación de FE.

Seguimos adelante con los riesgos que hemos sufrido en nuestras casi cinco décadas de trabajo con balas, Golpes Militares, presiones, amenazas y mentiras ayer y hoy.

Nuestros errores de valoración hacia Evo fueron producto de la búsqueda de la verdad. ¡Dios proveerá en el futuro!, como repetía Abraham a su hijo Isaac al subir al monte del sacrificio.

 Gracias, epi

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