20160430_191553 Domingo 1° Mayo 2016.

El odio parece querer imponerse en nuestra sociedad. Ese vicio nace de la intolerancia y de sus ramificaciones, así como de la ignorancia.

Platón señaló hace 2.500 años que la gente hace el mal por ignorancia. Esa posición ha sido identificada como idealista. Sin embargo, el planteo platónico contiene una verdad innegable: el ser humano parece creado para los valores. Su vida, desde el inicio, tiene importantes raíces solidarias: familia, trabajo, comunicación, alegría y tristeza, día y noche, naturaleza. Todo está relacionado en nuestras vidas y con el odio la fractura resulta inevitable.

Hay un viejo refrán castellano que viene al caso: “el que siembra vientos recoge tempestades”. Los abogados del odio en Bolivia no han tomado en cuenta estas palabras y seguramente ellos, más temprano que tarde, serán víctimas de sus propios odios y cosecharán sus propias tempestades.

La vida en general es siempre convivencia. Los bosques son expresión de árboles relacionados entre sí. Sucede lo propio con los animales. Quizás la especie humana sea la más rebelde para convivir en paz y de ahí tantas guerras con tanta crueldad para terminar siempre en un acuerdo de paz más o menos justo. En la historia humana todo lo malo se transforma finalmente en algo bueno, aunque los protagonistas de esas maldades no sean siempre conscientes del desenlace bondadoso de sus perversidades. Platón no estaba equivocado.

Con el odio actual se logra envenenar a nuestra sociedad cada vez más violenta y por ende más criminal. Esos odiadores están muertos en vida. Quizás algún día puedan iluminar sus mentes con la lectura de Platón.

 Gracias, epi

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