0fdd9682b9ce71239143895024f7daae_LMartes  26  Abril 2016.

Democracia es una palabra castellana de origen griego que significa “poder del pueblo”. Su origen es de dos palabras griegas: “kratos”: poder y “demo”: pueblo.

El gobierno puso de moda el slogan de “gobernar obedeciendo al pueblo”. Bonita frase. Así debiera ser en los poderes democráticos. El pueblo es el protagonista de la democracia y pueblo somos todos: los unos, los otros, los de arriba, los de abajo, los buenos, los malos, los alfabetos y los analfabetos. Todos sin excepción.

Por ende, la vida democrática se fundamenta en la tolerancia de unos y otros. Las opiniones, los criterios, las conductas, dentro de las normas constitucionales son respetables porque nacen de la gente, es decir, del pueblo.

Cuando hacemos de la intolerancia una suerte de actitud, entonces nos vamos alejando no sólo de la democracia sino de la convivencia.

En Bolivia estamos por hacer de la intolerancia una norma de conducta. Los divorcios hacen la pulseta con los matrimonios para verificar si les ganan en cantidad. Las uniones de facto se hacen cada vez más numerosas y la estabilidad conyugal corre riesgos crecientes.

Necesitamos un alto en el camino y dedicarnos a reflexionar por la calidad de nuestras conductas. El “vivir bien” como objetivo es encomiable, pero no podremos lograrlo si permitimos que los enojos, las broncas y los odios sean nuestros motores. Con esos ingredientes es imposible casi todo. ¡Cuidado con el odio! No es buen ingrediente para “vivir bien”.

Sólo nosotros tenemos la adecuada receta para que la tolerancia perviva .  Seamos tolerantes con todos y recién podremos “vivir bien”. La felicidad no se construye con el cemento del odio. Imposible. Sin democracia la convivencia es una guerra diaria.

Gracias, epi

 

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