Canadian photographer Yousuf Karsh's famous image of a defiant Winston Churchill.
Canadian photographer Yousuf Karsh’s famous image of a defiant Winston Churchill.

Viernes 22 Abril 2016.

Ayer jueves escribí Mi Lupa cotidiana sobre las inconductas que muchos de nosotros protagonizamos en nuestras vidas cotidianas. Pero, quizás podamos disculparnos con nuestro habitual pretexto: no hay líderes a la vista. Por ende no existen modelos a imitar. Un líder es un personaje que va al frente. Asume riesgos y marca pautas para sus seguidores. Ellos buscan reproducir esas pautas con entusiasmo.

Un ejemplo concreto. En la famosa batalla de “Las Ardenas”, durante la Segunda Guerra Mundial en territorio belga, se enfrentaron alemanes y aliados entre el 16 de Diciembre de 1944 y el 28 de Enero de 1945.

La victoria sonrió a los aliados, sobre todo, por su supremacía aérea tanto estadounidense como británica. En las primeras 72 horas de la invasión alemana murieron dos Generales de sus divisiones blindadas porque iban en la vanguardia de sus tanques marcando pautas de conducta militar.

Hoy 72 años después hay consenso en los historiadores de esa batalla que las tropas germanas, pese a su derrota, fueron superiores táctica, técnica y operativamente sobre las de Estados Unidos, Gran Bretaña y Canadá. Tuvieron líderes inexistentes en el bando vencedor.

El líder asume desafíos, exigencias, peligros y una autocrítica inclemente y permanente. No permite grupos alabanciosos. No usa mentiras para engañar, más bien persigue las verdades para estimular. La verdad garantiza liderazgos consistentes. La mentira asegura protagonismos maquillados de escaso contenido y duración.

Los líderes rechazan privilegios porque saben que si son derrotados por comodidades, dinero, placeres o poder, su prestigio morirá más temprano que tarde.

Gracias, epi

Tu comentario

Comments are closed.