bolivia_vs_chile_agosto_2012_820120602Miércoles 20 Abril 2016.

El fútbol profesional en Bolivia atraviesa una crisis tan profunda que más parece un proceso terminal.

El problema tiene tres complejos escenarios que hacen “casi” imposible su feliz desenlace. Primero, los dirigentes de ese negocio se encuentran divididos en tres instancias distintas: Federación, Liga y Asociaciones.

Segundo, el Gobierno busca dominar esa actividad mediante una polémica “Ley del Deporte”.

Tercero y último: en las canchas no mandan ni los dirigentes, ni los socios de los clubes, ni los técnicos, ni los espectadores sino los futbolistas, cuya calidad profesional es insuficiente.

Los equipos del fútbol aquí, con escasas excepciones, son una suerte de conglomerados que buscan invertir poco y ganar mucho, mediante la denominada venta de pases de sus figuras más luminosas que casi siempre se oscurecen más allá de nuestras fronteras.

La disciplina no forma parte de la rutina en los entrenamientos y la tan cuestionada ventaja de “jugar en la altura” va quedando desvirtuada pues los locales se han acostumbrado a empatar o perder aquí.

En la actual práctica futbolística nacional, los directores técnicos terminan sus contratos en poco tiempo y casi siempre por la vía del despido. Los estadios siguen siendo pacíficos y las familias pueden acudir confiadas a los cotejos nacionales o extranjeros, pero los cada vez menos espectadores en las graderías de las canchas pasan más tiempo exigiendo despidos de dirigentes, técnicos y futbolistas que viendo buenos espectáculos de este deporte – negocio todavía tan apasionante para muchos fanáticos.

Nadie puede ponerle el cascabel al gato futbolero por temor a críticas, demandas o procesos judiciales. El resultado está escrito: nuestro fútbol seguirá en el futuro a las órdenes de los futbolistas: peor muy difícil.

Gracias, epi

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