coptos-Libia-cuadroJueves 7 Abril 2016.

El cristianismo tiene tradición milenaria de mujeres y hombres que han muerto por su fe en Jesucristo en distintas partes del mundo, en épocas diferentes y muchas veces en situaciones misteriosas.  Las vidas de estos mártires han sido germen de vitalidad cristiana en todos los tiempos. Son los ejemplos a seguir en nuestra vida tras el Divino Maestro Jesucristo.

Según la organización “Open Doors” (“Puertas Abiertas”) en 2015 fueron asesinados en el mundo un total de 7.000 cristianas y cristianos, incluidos niños y adolescentes, por la misma razón por la que murió San Esteban poco tiempo después de la Resurrección de Jesucristo en Jerusalén. San Esteban es el primer mártir cristiano de la historia.

La citada Organización No Gubernamental señala que no ha tomado en cuenta las muertes cristianas en Corea del Norte, Irak y Siria por falta de información precisa en esos tres países.

Esos martirios han sido registrados por Open Doors (OD) en 50 países estudiados de los que 34 son de mayoría musulmana en los que la “Sharia”, Ley Islámica, se sigue al pie de la letra.

Quizás entre esos asesinatos de gente cristiana destaca el martirio hasta la muerte de tres religiosas de las “Hermanas de la Madre  Teresa” ultimadas en Yemen, sur de la Península Arábiga, cuando trabajaban en un asilo de ancianos. Esa Congregación sigue luchando por los más necesitados en el Yemen y en otros 129 países distintos, con absoluto compromiso por atender a los más necesitados de amor solidario.

En el 2014, según (OD), 4.000 cristianos fueron asesinados en el mundo. El año pasado casi se dobló la cifra. El seguimiento de Jesucristo es un desafío personal como nos lo recuerda el propio Señor, en el evangelio de Juan: a ustedes el mundo los odia porque no son del mundo.

Gracias, epi

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