Eduardo Pérez Iribarne.
Eduardo Pérez Iribarne.

Miércoles 16 Marzo 2016.

En Bolivia el dinero está marcando los destinos de mucha gente en el tiempo presente. Hay más dinero en los bolsillos de unos y otros, pero, al mismo tiempo, la angurria por tener más plata se ha multiplicado. Quizás la mejor pregunta actual fuera: ¿Para qué sirve el dinero? La respuesta es sencilla: para adquirir casi todo. Incluso con dinero se pueden comprar conciencias, ventajas, privilegios, prestigios y prebendas en esta vida.

El autocontrol económico permite dormir más tranquilo y sin las tensiones que reducen la duración de la vida humana tan corta por cierto.

¿Cómo se puede combatir la desmedida ambición de acumular dinero? Con una vida austera y con la verdad como brújula permanente. Casi siempre el dinero ingresa en la vida humana por la autopista de la mentira y, por ende, por la ruta de la delincuencia.

Una vida austera exige más esfuerzo, más sacrificio y, sobre todo, más visión trascendente. Si los humanos fuéramos consciente de que “todo pasa nada queda porque lo nuestro es pasar”, como escribió Antonio Machado hace casi 80 años, quizás podríamos vacunarnos contra el descontrol monetario, enfermedad incurable. ¿Por qué incurable? Porque el dinero es el dueño de este mundo y persigue ser dueño de todos nosotros. Las tres tentaciones de Jesús en los Evangelios son un ejemplo de esa ambición diabólica por dominar a la humanidad entera.

Una persona para ser libre tiene un solo camino: dejar de lado la ambición de acumular dinero. Quizás, ese dinero desmedido se haya convertido en la mayor esclavitud del presente y pocas personas puedan sentirse libres, si no caminan una ruta sencilla, tranquila y pacífica. La victoria sobre el dinero logra la libertad humana. ¡Manos a la obra!

Gracias, epi

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