Eduardo Pérez Iribarne.
Eduardo Pérez Iribarne.

Domingo 13 Marzo 2016-03-12

El oscurantismo ha sido herramienta habitual de los poderosos para ocultar sus proyectos a sus vasallos y mantenerlos en la ignorancia y el temor. El poder siempre ha buscado utilizarlo para mantenerse arriba y que sus siervos sigan abajo. La corrupción fue el motor de este procedimiento tradicional en la historia de la humanidad sin excepciones geográficas ni de otro tipo.

Las dictaduras utilizaron el oscurantismo para engañar a sus pueblos y conviene destacar que en gran medida lo consiguieron hasta que los dictadores acabaron y la verdad pudo, ¡por fin!, aparecer de nuevo. Las dictaduras utilizaron siempre en el pasado la mentira como herramienta oscurantista.

En el tema del consorcio chino CAMC en Bolivia por razones no comprensibles, se ha utilizado el oscurantismo también. La información llega a cuenta gotas y casi siempre por los medios de prensa. Las versiones oficiales son contadas y casi siempre improvisadas y contradictorias.

Es difícil entender que en la actual coyuntura boliviana del cambio el imperialismo chino haya llegado al país con tanta fuerza económica. Si ese aterrizaje oriental, que tiene dos aviones militares de fabricación china en tierra sin poder operar desde hace ya tiempo, se hubiera manejado con transparencia, honestidad y eficiencia en función de los intereses nacionales no sería mala noticia. Pero, al parecer los escasos datos oficiales confirman lo contrario. Las inversiones chinas en el mundo de hoy no tienen buena fama y con demasiada frecuencia se entremezclan con mafias millonarias de esa nacionalidad. ¿Qué habrá pasado aquí en verdad? Todo esto sigue bajo investigación judicial, gubernamental y parlamentaria.

Gracias, epi

 

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