Eduardo Pérez Iribarne.
Eduardo Pérez Iribarne.

Viernes 11 Marzo 2016.

La transparencia no está de moda en el mundo sobre todo en los países en los que los jueces son empleados del gobierno de turno. Esta ausencia perjudica a casi todas las instituciones de este planeta.

En Bolivia se ha destapado la polémica sobre el poder de las redes sociales. No todo lo que se escribe en esas instancias de libertad irrestricta es honesto, ni verdadero, ni respetuoso. Permiten abusos de todo tipo. Pero, poco se hace para explicar el por qué de la efervescencia de esas redes sociales en Bolivia y en casi todas partes.

Aquí se planeta con bastante entusiasmo la manera de regular a esas redes sociales. Tenemos aquí una mentalidad represiva bastante extendida. La cárcel es el destino deseado para nuestros adversarios, contrincantes, rivales o enemigos. Decimos querer justicia pero nos engañamos a nosotros mismos.

Con frecuencia no buscamos justicia sino venganza y por ende antes de iniciar un juicio concreto, ya buscamos cómo llevar a la cárcel a nuestro rival e, incluso, algunos están dispuestos a pagar para que su venganza se consume en la cárcel de su rival sin reparo alguno.

En el Gobierno, quizás fuera bueno que analizaran los motivos del vigor de las redes sociales. En vez de repetir el pretexto tan manido de éste o aquél enemigo, las redes sociales multiplican su crecimiento porque la información oficial no es transparente y, a veces, ni verdadera.

El caso de la investigación parlamentaria sobre un supuesto tráfico de influencias, gestionado por la cochabambina Gabriela Zapata Montaño, en los millonarios contratos en Bolivia del consorcio empresarial chino CAMC con el Gobierno es llamativo. Se anuncian dos informes parlamentarios: oficialista y otro opositor. Sería lamentable. Este tema me ocupará el sábado y domingo de este fin de semana.

Gracias, epi

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