evo_morales_campania_ueViernes 4 Marzo 2016.

Una de las principales riquezas bolivianas de esta última década ha sido la estabilidad política. Nos ha permitido diez años de mejor calidad de vida, inflación baja, bonanza económica, éxito en el tema marítimo frente a Chile, creciente inclusión social y justas esperanzas de días mejores para todos.

Hubo también “puntos negros”: la corrupción de muchos dirigentes del oficialismo, tragedia en la administración de la justicia, situación en los centros de reclusión con violaciones a los derechos humanos, carencia de instituciones confiables y bajos niveles de eficiencia en la gestión pública y privada.

Por ende, así como en el Tema de La Haya se logró un exitoso consenso nacional, se debiera buscar un acuerdo de unos y otros para consolidar esa estabilidad, pese a los turbiones de nuestra vida cotidiana.

La tensión entre Evo y Gabriela en torno a un hijo mutuo por identificar y el comportamiento en la gestión pública de la ex compañera sentimental de Morales nos han empujado a la mayoría en un escenario incómodo.

Las redes sociales, los comentarios en muchos escenarios familiares, las pugnas políticas en torno a este escenario demasiado complejo parecen no tener fin todavía. Fuera dable que esta tensión entre esa pareja se pudiera ubicar en su escenario específico para su mejor solución posible, respetando los derechos de ambos protagonistas.

No es momento para acusaciones sino para soluciones. Quizás buscar aquello en nuestro país tan castigado por pasiones irreconciliables ya enquistadas en nuestra historia sea misión imposible. Pero, conseguirlo aquí es tarea ineludible para la gente de buena voluntad. En esa dirección quiero caminar. ¿Quién se anima a seguir conmigo esa ruta?

Gracias, epi