0006Viernes 26 Febrero 2016.

Evo Morales dijo antes de ayer, miércoles 24 de Febrero, que su derrota electoral en el Referéndum del pasado domingo fue resultado de una batalla, pero la guerra continúa. Sufrió su primer revés electoral en diez años, después de nueve victorias consecutivas. Le resulta difícil aceptarla.

Tras la derrota parece claro que fue un error haber convocado este Referéndum con tanto apuro cuando su tercera gestión consecutiva recién comienza. Desde el oficialismo se repitió que si Evo no candidateaba a la presidencia el 2019 habría eclipse de sol y de luna al mismo tiempo. Una evidente exageración. La oposición explicó que sólo buscaba no ampliar su capacidad legal de que candidateara una vez más. Esa posibilidad ya derrotada exigía un cambio constitucional.

La diferencia entre el No vencedor y el Sí perdedor para cambiar el artículo 168 de la Constitución  fue de 2.60 %, como señalaron las Encuestas a Boca de Urna, con 135.578 votos de ventaja para el No. Hubiera bastado un solo sufragio para que la victoria se decantara a favor de una de las dos preguntas. La cuestión era si los electores estaban de acuerdo o rechazaban la tercera postulación consecutiva de Evo Morales a la Presidencia y de Álvaro García a la Vice Presidencia.

Evo, si todo sale como está previsto, terminará su mandato presidencial el

22 de enero del 2020, tras 14 años consecutivos. Para una dictadura como la de los Castro en Cuba puede ser poco pero para una democracia presidencialista como la boliviana es mucho, quizás demasiado. Así pensó la mayoría de los votantes.

Gracias, epi

 

 

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