mauricio_macri_fyo_1Lunes 8 Febrero 2016

El nuevo Presidente argentino Mauricio Macri heredó un país con los bolsillos agujero. La ya ex Presidenta Cristina Fernández se dedicó a los discursos, a las demagogias, a la politiquería, a la falta de gestión y a la carencia de honestidad como fundamentos de su mandato. De todos modos, Macri debería agradecer a su antecesora esa sinfonía de errores, oscuridades e incompetencias pues gracias a esa música política tan desafinada, el que fuera líder del club Boca Juniors de Buenos Aires es el actual Jefe de Estado de un país tan rico en recursos de todo tipo pero tan mal manejado desde siempre.

Macri está empeñado en conseguir una fórmula muy complicada para su país en particular y para América Latina en general. Esa ecuación tiene que ver con una misión casi imposible. Por un lado, construir una economía transparente, eficiente y sana y por el otro ser capaz de organizar el reparto de subvenciones, bonos y ventajas para sectores desvalidos, no sólo para los más pobres.

Los gobiernos latinoamericanos del siglo XX y, en varios casos de los primeros años del XXI, se caracterizaron por el “populismo”. ¿Qué significa esa definición devaluatoria? Repartir plata de manera generosa entre la gente, olvidando los rigores del control presupuestario estatal. Alberto Fujimori en Perú, Hugo Chávez en Venezuela y Evo Morales en Bolivia son ejemplos claros de esa orientación política tan exitosa por cierto.

Macri sabe muy bien que Juan Domingo Perón, pero sobre todo Evita, viven en el corazón argentino con tanta fuerza como Carlitos Gardel. Si los tiene en cuenta, podrá aspirar al éxito presidencial, si los olvida, dejará la Presidencia derrotado más temprano que tarde. Mañana martes seguiré con el tema Macri.

Gracias, epi

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