Sábado 6 Febrero 2016.

Donald Trump, precandidato republicano a la Presidencia de Estados Unidos en las elecciones de noviembre próximo, sufrió el pasado lunes una sorprendente derrota electoral “caucus” emblemático del pequeño pero simbólico Estado de Iowa. Nadie preveía que el senador Ted Cruz lograra la victoria con el 28 % de los sufragios de su Partido mientras el apabullante Trump quedara segundo con el 24 % y  Marco Rubio obtuviera el 23 %.

¿Qué sucedió en Iowa? La respuesta es simple como todas las contestaciones trascendentes. Los votantes republicanos están fatigados de tanto migrante extranjero, sobre todo musulmán y de tantos discursos de sus últimos mandatarios. Buscan mirarse a sí mismos, encontrar sus raíces sajonas, sus tradiciones europeas y cambiar su futuro en base a una fuerte dosis de pragmatismo.

La precampaña presidencial republicana, hasta su próxima Convención, tendrá sorpresas y alternativas. En Estados Unidos su sistema electoral es singular. Sus campañas son principistas y por ende sus comicios previos son movilizadores de las bases sociales de cada uno de los principales Partidos: El Demócrata y el Republicano.

La verdadera pugna electoral se debatirá en las próximas semanas cuando los pre candidatos de ambas tiendas políticas enfrenten a electores de los diversos Estados de la Unión en una suerte de lucha “cuerpo a cuerpo”, voto a voto, en las elecciones partidarias.

Tras las dos grandes Convenciones pre-electorales (Demócrata y Republicana), muy pocos meses antes de los comicios generales, las campañas serán sobre todo televisivas. Las concentraciones partidarias, con sus banderas, pancartas y vítores, ocuparán entonces un lugar secundario. En realidad los debates pre- electorales en televisión son los escenarios estratégicos en Estados Unidos.

Gracias, epi