Nicolás Maduro. (APV)
Nicolás Maduro. (APV)

Jueves 21 Enero 2016.

El Presidente Nicolás Maduro calificó, hace pocos días en Caracas, al 2015 como “como el peor año para la revolución bolivariana”. No le faltaron motivos.

El Banco Central de Venezuela (BCV) entregó, ¡por fin!, datos oficiales de la inflación en la patria de Bolívar en 2015: 141.50 %, “cifras catastróficas”, según Maduro. Es la más alta del mundo. Otros estudios financieros confiables señalan que el año pasado la devaluación alcanzó a 193 %.

Según cifras oficiales del gobierno, la caída del precio del petróleo ha recortado en un 70 % el ingreso de divisas al país. El crudo venezolano, según La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) terminó el pasado viernes 15 de Enero, a Usd. 22 por barril. El costo promedio para la producción de un barril en ese país hermano es de Usd. 20, según Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima (PDVSA).

La franja del Orinoco, la más rica del mundo en reservas de crudo, se apoya en los petróleos pesados, con menos del 10 % de la densidad fijada por la American Petroleum Institut (API). El petróleo de Arabia Saudí tiene una densidad promedio de 47 %, según la API. No hay dinero para invertir en la citada franja del Orinoco. PDVSA está agotada en sus esfuerzos por conseguir capitales para su mera supervivencia.

Con carestía creciente en alimentos y medicamentos, con desánimo popular en ascenso, con colas interminables ante los supermercados, con inflación descontrolada, y con otras adversidades, la popularidad de Maduro se deshace como terrón de azúcar en taza de café. El futuro es incierto y la mejor salida es el diálogo con la oposición parlamentaria del Movimiento de Unidad Nacional (MUD). Mañana seguiré con Venezuela – Diálogo.

Gracias, epi

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