Eduardo Pérez Iribarne.
Eduardo Pérez Iribarne.

Miércoles 13 Enero 2015.

El fenómeno climático del Niño está provocando efectos severos en América, sobre todo en la costa del Pacífico. Desde California hasta el sur de Chile el aumento de la temperatura de las aguas de ese Océano están trastocando los termómetros, higrómetros y todos los aparatos relacionados con el clima.

California sufrió en los pasados meses fuertes sequías y cuando hace pocas semanas llegaron las lluvias, los termómetros descendieron hasta tiritar de frío.

Las fuertes lluvias en Argentina, Brasil y Paraguay inundaron miles de Hectáreas y provocaron daños millonarios en la agropecuaria de los tres países.

La sequía castiga en la actualidad a Venezuela, Colombia y a todo el Occidente de América del Sur.

En concreto el Occidente de Bolivia sufre en ahora una sequía preocupante. El Lago Popó, en el Departamento de Oruro, ha quedado reducido a mínima expresión y las autoridades estatales multiplican recursos para ayudar a los damnificados. En Challapata, la provincia ganadera de Oruro, el ganado vacuno es rematado a precios irrisorios por falta de forraje.

Los expertos habían anunciado, meses atrás, que este fenómeno climático, vinculado a la Navidad y al drástico cambio de temperatura de las corrientes marinas del Océano Pacífico, sería rudo, pero los hechos parecen exceder lo previsto por los técnicos.

El agua es vida y tanto cuando se excede por inundaciones como cuando falta por sequías provoca muertes tanto en plantas, bosques, cultivos, ganado y en humanos. La escasez de agua en este planeta exige drásticas decisiones para hacer más eficiente su uso y evitar su despilfarro. La sobrevivencia en la Tierra corre peligro.

Gracias, epi

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