Eduardo Pérez Iribarne.
Eduardo Pérez Iribarne.

Lunes 28 Diciembre 2015.

La situación política española es compleja. La población da la sensación de vivir al margen del actual conflicto para formar un nuevo gobierno en Madrid. Belgas e italianos tienen traumáticas y recientes experiencias para lograr autoridades estatales en sus respectivos países.

No es tema electoral. La última encuesta difundida por el gobierno vasco de Vitoria señaló el pasado Noviembre que sólo el 22 % de los encuestados apoyaba la independencia de “Euzkadi”. Además, la organización terrorista ETA estuvo queriendo imponer a tiro “sucio” su voluntad independentista en una suerte de larga guerra sin piedad. Asesinó a centenares de personas, vascos incluidos, y tuvo que reconocer finalmente, hace pocos años, su derrota militar frente al Estado español.

Los catalanes acudieron a las urnas en elecciones parlamentarias regionales en Septiembre recién pasado en una suerte de referéndum independentista, según sus  auspiciadores. Lo perdieron. La independencia no logró la mayoría absoluta de los votos, aunque los diputados de esa orientación lograron la mayoría absoluta de los escaños. Prueba de la actual división política en Cataluña es que su líder, Artur Mas, no puede lograr la mayoría absoluta del Parlamento para ser investido de manera consecutiva como Presidente Regional. Sus radicales aliados de la CUP no le apoyan todavía. Mas insiste en que el gobierno de Madrid tiene la obligación democrática de negociar la independencia de Cataluña, aunque esa opción electoral fracasó en las urnas.

El Rey aparece, por el momento, como el mejor traumatólogo para sanar a la España fracturada desde hace siglos. En 1492, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón lograron curar esa fractura política por un tiempo. Pero la tragedia continúa en el siglo XXI.

Gracias, epi

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