Eduardo Pérez Iribarne.
Eduardo Pérez Iribarne.

Domingo 22 Noviembre 2015.

El avión ruso que se precipitó a tierra hace dos semanas en la península egipcia del Sinaí ha removido las fichas del ajedrez militar en el Orienta Medio. El comunicado del autodenominado Estado Islámico amenazando al gobierno de Moscú con actos terroristas  ha cambiado el protagonismo entre Estados Unidos y Rusia en su guerra contra el islamismo radical.

El Presidente Barack Obama y algunos de sus principales aliados europeos repetían con insistencia que los bombardeos de los pilotos sirios con aviones rusos en Siria no iban dirigidos contra el Estado Islámico sino contra los adversarios del gobierno todavía existente en Damasco.

Sin embargo, los últimos acontecimientos sufridos en la región marcan un antes y un después. Las potencias mundiales dicen estar dedicadas a la victoria militar sobre ese centro de trágico poder sobre miles de gentes indefensas, sobre todo mujeres y niños. La masiva migración siria a Europa es una de sus manifestaciones más lamentables.

Tras los 224 muertos del avión civil ruso todo ha cambiado. El estudio de las dos Cajas Negras del aparato señaló, según servicios de inteligencia británicos, que una explosión había sido la causa de su tragedia.

El turismo egipcio ha sufrido un terrible impacto económico negativo tras esa tragedia aérea. Los turistas internacionales han decidido buscar otros escenarios vacacionales pues el gobierno del Cairo, a cuyo frente está un militar, no parece controlar su territorio frente al terrorismo. La pregunta actual es sencilla. ¿Estados Unidos y Rusia trabajarán ahora de forma conjunta contra el Estado Islámico? Los argumentos a favor del SÍ parecen multiplicarse, pero en el pulso por el dominio mundial hay demasiados intereses ocultos de complejo desenlace.                                             

Gracias, epi

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