Eduardo Pérez Iribarne.
Eduardo Pérez Iribarne.

Domingo 15 Noviembre 2015.

 Julio César Baldivieso, como Director Técnico de la Selección Boliviana de Fútbol, le inyectó alegría al país el pasado jueves 12 de Noviembre. Su equipo le ganó a Venezuela en la ciudad de La Paz por 4 a 2, en el tercer partido de las eliminatorias sudamericanas para el Mundial “Rusia 2018”.

La alegría fue evidente pues en el Estadio Nacional los espectadores fueron tan sólo unos 15.000 muy poco más de la mitad de las localidades puestas a la venta por la Federación Boliviana de Fútbol (FBF). El desánimo popular era evidente.

El fútbol aquí se encuentra en profunda crisis de dirigentes, espectadores, calidad y  respaldo popular pese a ser la actividad deportiva –social que articula el patriotismo, la afición y los comentarios mayoritarios. El fútbol es una suerte de talismán para enfervorizar o desanimar a la Opinión Pública en Bolivia. El fenómeno no es nuevo en nuestra América Latina, pero tiene una especial característica aquí en donde los deportes, salvo el fútbol, no gozan de gran respaldo ni social, ni económico, ni político.

El Presidente Evo Morales juega con frecuencia fútbol y muchos de sus partidos son transmitidos en vivo y directo por la televisión estatal como signo de que su gobierno cree que esa práctica presidencial la hace ganar apoyo social, además de partidos, al Jefe del Estado.

La selección nacional había perdido sus dos primeros partidos eliminatorios, primero frente a Uruguay en La Paz, en donde nunca antes había sido derrotada por los charrúas en partidos eliminatorios y pocos días después en Quito frente a los ecuatorianos. La victoria boliviana frente a los del uniforme vinotinto de Venezuela motivó alivio general. Las alegrías futboleras son más grandes aquí que las de otro origen.

Gracias, epi.

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