Eduardo Pérez Iribarne.
Eduardo Pérez Iribarne.

Sábado  14 Noviembre 2015.

Las normas del Tribunal Supremo Electoral  (TSE) son importantes. Permitirán tomar en cuenta la calidad profesional, la transparencia, la honestidad y la idoneidad  de ese Poder del Estado que en el pasado reciente, por el comportamiento de sus anteriores miembros, fue señalado con el dedo acusador como un Cuerpo Colegiado desprestigiado. Fue tal su descrédito que en el país existió consenso para exigir la renuncia de sus siete miembros. El comportamiento del anterior TSE fue lamentable, penoso, e, incluso, hasta vergonzoso. Todos sus miembros se marcharon con un sambenito poco recomendable para nadie.

En el actual TSE hay personalidades de méritos indiscutidos tanto en sus trayectorias públicas como privadas. Todos sus miembros actuales saben que el futuro de sus días está vinculado a su actuación, sobre todo el próximo 21 de Febrero. Si no hacen un excelente trabajo por su prestigio personal, deberían hacerlo, por lo menos, para preservar su futuro como seres humanos. La virtual guillotina popular estará lista sobre sus cabezas el lunes 22 de Febrero, tras el referéndum de la víspera. Sólo de ellos dependerá que sus  cabezas, de manera figurativa, no rueden por los suelos

Además, no sólo se trata de dictar normas razonables y adecuadas sino, sobre todo, hacer que sean cumplidas por todos. Los miembros del TSE saben que el escrutinio de los votos ese próximo 21 de Febrero será público y que centenares de miles de bolivianos estarán presentes en esos recuentos para verificar que su voto haya sido respetado. Su desafío es enorme. Cuando aceptaron ese puesto sabían de su delicado. Si tienen éxito, felicidades. Si fracasan, no habrá disculpa posible.       

Gracias, epi

                                                            

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